Cantabria es de Primera. No hay vuelta atrás, ni dudas, ni fantasmas que vuelvan a asomar. El Racing ha ascendido a la máxima categoría del fútbol español catorce años después de su descenso, en una tarde de sábado que nunca se borrará de la memoria de quienes hemos vivido el fútbol racinguista con el corazón en la mano.
El partido ya ha terminado, pero la emoción sigue palpitando en El Sardinero. Los jugadores, con las caras bañadas en lágrimas, se han lanzado al césped y se han fundido en abrazos con una afición que ha esperado catorce años y 3 días para volver a gritar este nombre: Primera División. El 4-1 al Real Valladolid no fue solo un resultado, fue el símbolo de una liberación colectiva, de un sueño que casi no se cumple por segunda temporada consecutiva.
Una chilena que cambió la historia
Asier Villalibre entró en el primer tiempo por una lesión de Guliashvili y en el minuto 32, con una chilena espectacular a la salida de un saque de esquina, abrió el marcador. El estadio se vino abajo. Todos supimos entonces que algo grande estaba por pasar. El suplente se convirtió en el héroe involuntario, en ese jugador que llega desde el banquillo para cambiar no solo un partido, sino una historia entera.
Pero el fútbol, ese maestro cruel que nos ha enseñado tanto dolor, no quiso que la fiesta fuera demasiado fácil. Mohamed Jaouab empató para Valladolid poco antes del descanso, y de nuevo el Racing tuvo que lidiar con los nervios, con los recuerdos de las dos últimas campañas donde ocupó la primera plaza durante meses pero no logró rubricar el ascenso.
Andrés Martín, el héroe del penalti y del corazón
Tras el descanso, todo cambió. En el minuto 58, Carlos Clerc, jugador del Valladolid, fue expulsado tras cometer un penalti sobre Andrés Martín. El propio delantero transformó el lanzamiento en el minuto 61, adelantando de nuevo a los suyos. Pero no se quedó ahí. Minutos después, en el 72, el mismo Martín convirtió con la izquierda tras una asistencia rasa de Villalibre, completando una noche mágica que le pertenecía por derecho propio.
Andrés Martín acaba la temporada con 20 goles en 38 partidos, siendo la referencia ofensiva del equipo junto a Villalibre, que suma 15 tantos en 29 encuentros. Este sábado ambos firmaron el partido de sus vidas.
Las Palmas trae la ilusión a Cantabria
Mientras el Racing marcaba su tercer gol, en Almería pasaba algo que nadie se esperaba. El equipo visitante , que buscaba puntos para afianzarse en el playoff, empató primero con gol de Clemente y y luego se puso por delante gracias a Pejiño. En el Sardinero, los transistores y los móviles trajeron la noticia que los cántabros llevaban esperando años: el Almería había caído 1-2 ante Las Palmas.
El ascenso era matemático. El Racing alcanzaba los 78 puntos y se confirmaba como el primer equipo de la Liga Hypermotion 2025-26 que asegura su plaza en Primera División. Siete puntos por encima del tercero, el Almería, con el mismo número de partidos jugados.
El último gol y la invasión del campo
Por si quedaba alguna duda, en el último suspiro del partido, en el minuto 90+5, Suleiman Camara cerró el таблицы con un cuarto gol local. El Uruguayo, que entró en el minuto 83 por Gustavo Puerta, selló la goleada y dio paso a la invasión de campo que nadie pudo contener.
La afición se lanzó al césped. Los jugadores, llorando de emoción como los propios aficionados, se abrazaron sin saber muy bien qué decir. El banquillo entero se unió a la celebración. José Alberto López, el técnico que ha mantenido un estilo valiente y ofensivo durante tres años y medio en Santander, fue rodeado por sus hombres, los mismos que han hecho realidad el sueño de todo un pueblo.
14 años de espera y fantasmas superados
Catorce años. Ese es el tiempo que el Racing ha estado fuera de la máxima categoría, desde que descendiera en la temporada 2011-2012. Durante esos años negros, el club pasó por Segunda B, peleó por no descender de la tercera división y sufrió más de lo que merecía una afición que siempre ha sido leal.
Dos temporadas consecutivas se quedó a las puertas. En ambas perdió el ascenso en las últimas jornadas, con nervios que paralizaron al equipo y con rivales que empujaron con fuerza. Los fantasmas de esos fracasos pesaban sobre este sábado, pero la plantilla de José Alberto López demostró tener la mentalidad necesaria para no caer en la trampa.
El Racing ha ocupado las plazas nobles de la clasificación en todo momento durante esta campaña, sin sucumbir esta vez a la presión. Ha marcado 85 goles, una cifra espectacular, aunque ha encajado 59, números que reflejan un equipo ofensivo con apuros atrás. Pero hoy, nada de eso importa. Hoy solo importa el ascenso.
José Alberto y Chema Aragón, artífices del sueño
El ascenso tiene muchos padres, pero dos nombres destacan por encima de los demás. José Alberto López, el entrenador que ha mantenido un estilo valiente y ambicioso, y Chema Aragón, el director deportivo que ha pulido una plantilla joven con jugadores de la cantera y gran vocación ofensiva.
Juntos han construido un equipo que ha sabido resistir la presión, que no ha caído en los nervios que en dos ocasiones anteriores impidieron el salto a Primera. Han creado un grupo con identidad, con jugadores que se han convertido en símbolos: Andrés Martín, Villalibre, Peio Canales con 8 asistencias, Chuki con 7 goles, Pablo Federico con 6 tantos.
El recuerdo de los años gloriosos
El Racing de Santander vivió su última gran etapa en Primera División entre 2002 y 2012, diez temporadas consecutivas que dejaron momentos históricos. La temporada 2007-08 fue la mejor de su historia moderna: sexto puesto en Liga y clasificación para la Copa de la UEFA bajo la dirección de Marcelino García Toral.
Aquel Racing tenía referentes como Pedro Munitis, símbolo del racinguismo; Ezequiel Garay, líder defensivo y futura estrella internacional; Gonzalo Colsa, motor del centro del campo; y delanteros decisivos como Nikola Žigić o Mohamed Tchité. El equipo convirtió El Sardinero en uno de los estadios más difíciles del campeonato.
Tras esa clasificación europea, el club perdió estabilidad económica y deportiva. Las ventas importantes, los cambios constantes de entrenador y la crisis institucional debilitaron al equipo hasta provocar el descenso de 2012. Antes de esos años gloriosos, el club atravesó una etapa marcada por el polémico Dmitry Piterman, cuyo control total sobre la entidad generó un fuerte desgaste institucional y una gran desconfianza entre la afición.
El partido ha terminado, pero la fiesta apenas comienza. Los jugadores seguirán llorando, la afición seguirá gritando, y Cantabria seguiría siendo suyos durante catorce años. Bienvenidos de nuevo, Racing. Primera División te espera.














