El Gobierno de Cantabria, a través de sus servicios de salud, ha difundido una serie de recomendaciones prácticas para asegurar que la compra de alimentos a través de internet se realice con garantías, recordando que los productos adquiridos por esta vía deben cumplir la misma normativa de seguridad alimentaria que los que se ofrecen en establecimientos físicos.
Antes de formalizar cualquier adquisición, es fundamental identificar claramente a la entidad responsable de la venta y verificar la fiabilidad de la plataforma. Se recomienda priorizar webs oficiales o establecimientos con una trayectoria consolidada, prestando especial atención a que el sitio muestre el icono del candado de seguridad y utilice el protocolo HTTPS en la barra del navegador, lo que indica una conexión cifrada.
Una vez recibido el pedido, los consumidores deben verificar que el embalaje se encuentra en perfecto estado, rechazando cualquier envase que presente abolladuras, roturas o señales de manipulación. Asimismo, es indispensable comprobar que el etiquetado esté redactado, al menos, en castellano, conteniendo toda la información obligatoria, como la lista de ingredientes, las menciones sobre alérgenos y la fecha de caducidad o de consumo preferente.
Finalmente, las autoridades inciden en el mantenimiento de la cadena de frío, un factor determinante para la seguridad de los alimentos perecederos. Es necesario asegurarse de que los productos congelados o refrigerados lleguen a la temperatura adecuada y realizar una segregación correcta de los alimentos crudos y los listos para su consumo durante el almacenamiento en el hogar para evitar contaminaciones cruzadas.













