El Gobierno de Cantabria ha puesto en marcha una nueva convocatoria de ayudas dirigidas a facilitar la organización de espectáculos taurinos en los 41 municipios de la comunidad autónoma que figuran en las listas oficiales de riesgo de despoblamiento. La orden reguladora y el extracto de la convocatoria han sido publicados en el Boletín Oficial de Cantabria (BOC), abriendo un plazo de veinte días hábiles para la presentación de solicitudes por parte de los ayuntamientos interesados. La dotación global de esta línea de subvenciones asciende a 41.000 euros, cifra equivalente a la establecida en las ediciones de 2024 y 2025, momento en que el Ejecutivo inició esta iniciativa ligada a la promoción de la tauromaquia en el medio rural.
Según la regulación publicada, las subvenciones están concebidas para cubrir la organización de festejos y espectáculos taurinos en esos municipios como elementos dinamizadores de la vida social y económica del entorno rural. La Consejería de Presidencia, Justicia, Seguridad y Simplificación Administrativa justifica estas ayudas apelando al papel de los eventos taurinos como recurso capaz de atraer visitantes, reforzar la participación vecinal y movilizar un sector de la hostelería y el comercio local en fechas de baja actividad turística. La consejera titular del área, Isabel Urrutia, ha señalado que los ayuntamientos que tradicionalmente acogen este tipo de festejos consideran estas ayudas esenciales para mantener la actividad, al reducir en buena medida el coste económico que supone organizar corridas, novilladas y otros espectáculos de toros en localidades de escasa base impositiva.
En el marco de la convocatoria de 2026, la Administración se mantiene en la misma estructura de cuantías máximas que se han venido aplicando en ediciones anteriores. Así, las subvenciones podrán alcanzar hasta el 90 por ciento del gasto que se proyecte para cada festejo, con un límite máximo de 14.500 euros para corridas de toros o rejoneo de toros, 10.000 euros para novilladas con picadores o rejoneo de novillos, 6.000 euros para novilladas sin picadores, becerradas o festivales, y 2.000 euros para otros espectáculos o festejos taurinos populares. Cada municipio solo podrá presentar una única solicitud, referida a un solo tipo de festejo o espectáculo, condición que se mantiene desde la puesta en marcha de la orden reguladora modificada en 2025 para adaptarse a la nueva delimitación de municipios en riesgo de despoblamiento.
El criterio de selección de las ayudas se articula a partir de la situación de riesgo de despoblamiento de cada municipio, priorizándose aquellas localidades incluidas en categorías de riesgo grave o de tratamiento especial y diferenciado por este motivo. La Administración tendrá en cuenta, asimismo, el tipo de espectáculo taurino que se propone —desde corridas de toros hasta festejos populares— y el grado de proyección económica y social que se espera que tenga en el entorno. En este sentido, la Consejería subraya que la intención no es financiar de forma indiscriminada cualquier actividad, sino apoyar aquellos festejos que puedan acreditar un impacto real en la fijación de población, la movilización de visitantes y la reactivación de la actividad económica local durante unos días determinados del año.
El Gobierno cántabro ha ya contabilizado varios ejemplos de actuaciones cofinanciadas en los últimos años, que se presentan como referentes de la utilidad de esta línea de ayudas. En 2025, la Administración concedió subvenciones para espectáculos taurinos en cuatro pequeños municipios: Pesaguero, Tudanca, Rasines y Bárcena de Pie de Concha. En el caso de Pesaguero, con una población de unos 400 habitantes, el festejo taurino subvencionado atrajo a la localidad aproximadamente a 1.800 aficionados, lo que supuso un notable impulso para la hostelería y los servicios locales en un entorno de baja densidad de población y limitada actividad económica fuera de la temporada estival.
Desde la Consejería se sostiene que la continuidad de estas ayudas responde a un doble objetivo: por un lado, mantener viva una tradición cultural profundamente arraigada en buena parte del mundo rural cántabro; y, por otro, utilizar la tauromaquia como herramienta de lucha contra el envejecimiento y la pérdida de población en pueblos de interior. La Administración considera que los festejos taurinos, cuando se articulan en el marco de las fiestas locales, permiten concentrar en unas pocas jornadas un flujo de visitantes que contribuye a revalorizar el patrimonio cultural, a reforzar la identidad comunitaria y a dinamizar la economía de pequeños establecimientos comerciales y de hostelería.
No obstante, la reiteración de esta convocatoria ha suscitado opiniones encontradas en el ámbito social y político de la comunidad. Mientras algunos agentes locales y colectivos taurinos valoran positivamente la ayuda como un instrumento de viabilidad de las fiestas y de apoyo a la cultura tradicional, otras organizaciones y partidos consideran que destinar fondos públicos a espectáculos de toros en un contexto de escasez de recursos y de limitaciones presupuestarias puede resultar difícil de justificar, sobre todo en un entorno rural que precisa inversiones estructurales en infraestructuras, servicios básicos y empleo.
En el plano formal, la orden reguladora deja claro que los ayuntamientos pueden organizar directamente los festejos o bien encargar su organización y ejecución a terceros, siempre que se respeten los requisitos de contratación pública y de transparencia exigidos por la normativa vigente. El Gobierno insiste en que la convocatoria no otorga preferencia automática a la tauromaquia frente a otras manifestaciones culturales, sino que se enmarca en una política de diversificación de recursos para la retención de población en el medio rural, que incluye otros programas de impulso económico, cultura y turismo.













