Las infecciones de transmisión sexual han experimentado un crecimiento multiplicado por seis en Cantabria desde el año 2020, con una incidencia especialmente alta entre adolescentes y población joven. Los datos manejados por la Consejería de Sanidad y el Centro de Salud Sexual y Reproductiva La Cagiga dibujan una curva ascendente clara en los últimos años, donde la clamidia y la gonorrea se sitúan a la cabeza del incremento, acompañadas por un notable repunte de la sífilis que preocupa a las autoridades sanitarias.
Este fenómeno ha llevado al Gobierno regional a poner en marcha nuevas campañas de prevención que ponen el acento en el uso del preservativo como herramienta básica y en la importancia de la detección precoz. Solo durante 2024 se registraron 118 nuevos casos de ITS diagnosticados en adolescentes, una cifra que ha disparado las alarmas y que obliga a redoblar esfuerzos en educación sexual y acceso a pruebas diagnósticas en los centros de salud.
Uno de los principales problemas radica en el carácter asintomático de muchas de estas infecciones, que pasan desapercibidas y se transmiten de forma silenciosa entre parejas sexuales. La Consejería de Sanidad explica que este factor explica en buena medida el rápido aumento de casos, ya que las personas afectadas no son conscientes de su situación y siguen manteniendo relaciones sin protección. Tanto la clamidia como la gonorrea, que lideran las estadísticas, suelen manifestarse sin síntomas evidentes en una alta proporción de casos, sobre todo en las primeras fases.
El repunte no se limita a los más jóvenes: también se detecta un aumento significativo entre adultos mayores de 45 años, vinculado en parte a cambios en los patrones sociales y al auge de aplicaciones y plataformas de contacto que facilitan encuentros esporádicos. Esta tendencia diversa complica aún más la respuesta sanitaria, que debe adaptarse a distintos perfiles de edad y hábitos para frenar la propagación.
Aunque la mayoría de estas infecciones responden bien al tratamiento antibiótico cuando se diagnostican a tiempo, Sanidad advierte de las graves consecuencias que pueden derivarse de un diagnóstico tardío. Entre las complicaciones más habituales se encuentran problemas de fertilidad, tanto en hombres como en mujeres, infecciones crónicas que se extienden a otros órganos o incluso riesgos mayores en embarazadas si no se atienden adecuadamente.
La situación en Cantabria refleja una tendencia generalizada en España y en otros países europeos, donde las ITS han marcado nuevos récords en los últimos años. La falta de percepción del riesgo entre los jóvenes, unido al abandono progresivo del preservativo en favor de otros métodos y al aumento de conductas de riesgo en contextos de ocio nocturno, agravan el panorama y exigen una respuesta coordinada entre Sanidad, Educación y servicios sociales.













