El Gobierno de Cantabria ha dado un paso adelante en la defensa de los derechos y la participación del colectivo de personas mayores con la constitución oficial del Consejo de Personas Mayores, un órgano consultivo diseñado para canalizar demandas, propuestas y el seguimiento de las políticas públicas que afectan a este sector de la población. La iniciativa responde a la necesidad de dotar de un cauce estable de interlocución entre las administraciones y las asociaciones y profesionales que trabajan en favor del envejecimiento activo, la autonomía y la inclusión social de las personas mayores de la comunidad.
El nuevo Consejo nace con un mandato amplio que incluye la elaboración de informes y propuestas sobre normativa, programas y actuaciones relacionadas con la atención a la dependencia, los servicios sociales y la promoción de entornos favorables al envejecimiento. Entre sus funciones destacadas figuran asesorar sobre la calidad de los centros y servicios, proponer medidas para mejorar la atención domiciliaria y colectiva, y fomentar iniciativas que favorezcan el asociacionismo, la participación ciudadana y el envejecimiento activo. Este papel consultivo pretende servir además como herramienta de diagnosis, permitiendo identificar carencias, priorizar intervenciones y articular respuestas coordinadas entre administraciones.
El decreto que regula la composición y el funcionamiento del Consejo establece la presencia de representantes de asociaciones de mayores, de titulares de centros y servicios, y de entidades con responsabilidad en la atención a este colectivo, junto a vocalías técnicas que aseguren capacidad de análisis y seguimiento. La convocatoria pública para la designación de vocales fijó criterios y plazos para garantizar la transparencia del proceso y la representatividad de los distintos agentes implicados, así como la periodicidad de las sesiones y el régimen de trabajo del órgano. Con este diseño se pretende compatibilizar la voz de la ciudadanía organizada con la aportación técnica necesaria para formular propuestas viables y medibles.
Entre las líneas de trabajo inmediatas del Consejo figura la promoción de la inclusión digital de las personas mayores, una materia que adquiere relevancia creciente ante la digitalización de servicios públicos y privados. El órgano se propone impulsar programas formativos adaptados a distintos niveles de competencias digitales, facilitar el acceso a herramientas y recursos y promover iniciativas que combatan la brecha digital entre generaciones, con el fin de reforzar la autonomía personal y el acceso a servicios esenciales. Asimismo, el Consejo priorizará la elaboración de proyectos que fomenten la actividad física, la socialización y la participación cultural como ejes del envejecimiento activo.
Otro bloque de trabajo será la revisión y mejora de la oferta de centros y servicios, desde recursos residenciales hasta programas de atención diurna y servicios de apoyo en el domicilio. El Consejo asesorará sobre estándares de calidad, instrumentos de evaluación y mecanismos de coordinación entre los niveles sanitario y social para asegurar itinerarios de atención integrados y centrados en la persona. También promoverá la realización de estudios e investigaciones que permitan conocer mejor las necesidades demográficas y sociales del colectivo y, con esa evidencia, orientar la planificación de recursos.
La protección de los derechos y la promoción de medidas para garantizar la accesibilidad y la movilidad constituyen otra prioridad para el Consejo. El órgano trabajará en propuestas sobre adaptación del espacio urbano, transporte accesible y eliminación de barreras físicas y comunicativas, elementos clave para facilitar la autonomía y la integración de las personas mayores en la vida comunitaria. Además, fomentará políticas de vivienda, apoyo domiciliario y coordinación con servicios de emergencia y sociosanitarios para mejorar la respuesta a situaciones de vulnerabilidad.
La constitución del Consejo también incorpora la dimensión intergeneracional como línea estratégica. Promover encuentros, programas de intercambio y acciones educativas que conecten a personas mayores con jóvenes y otros colectivos busca combatir la soledad y el aislamiento, enriquecer la vida comunitaria y aprovechar la experiencia y el conocimiento acumulado por las generaciones mayores. Estas iniciativas se entienden como complementarias a los programas de salud y bienestar, y como instrumentos para reforzar la cohesión social.
La Consejería de Inclusión Social ha subrayado que la creación del Consejo responde a la voluntad de dar voz institucional y peso específico a las asociaciones y colectivos que representan a las personas mayores, incorporándolos al proceso de diseño, ejecución y evaluación de políticas. Con el órgano se pretende mejorar la coordinación entre actuaciones autonómicas y locales y optimizar recursos mediante planes y proyectos compartidos, siempre con criterios de evaluación y rendición de cuentas.
Para hacer efectivo su cometido, el Consejo ha arrancado con la designación de sus primeros miembros y la apertura de un calendario de sesiones en el que se abordarán cuestiones inmediatas como la identificación de necesidades formativas, la revisión de la oferta de servicios y la definición de planes de acción para promover la autonomía personal. La administración ha invitado a las asociaciones y a los colectivos del ámbito a implicarse activamente y a presentar propuestas que alimenten la agenda del Consejo y permitan construir programas ajustados a las demandas reales del territorio.













