Ecologistas en Acción ha presentado en Cantabria los resultados de su informe nacional ‘Calidad del aire en entornos escolares’, que revela datos alarmantes en los alrededores de 32 centros educativos de Santander y Torrelavega —16 en cada municipio—. Los niveles de dióxido de nitrógeno (NO2) detectados superan en todos los casos los 10 microgramos por metro cúbico anuales recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), un umbral considerado esencial para proteger la salud infantil.
En Santander, el 75% de los centros analizados —12 de 16— exceden los 20 microgramos/m³ establecidos como nuevo límite por la revisión de la Directiva europea de Calidad del Aire, obligatoria como máximo en enero de 2030. Además, diez centros públicos registran concentraciones superiores a 25 microgramos/m³, con los valores más elevados en el IES Alberto Pico (36,5 µg/m³, en la calle Castilla), el colegio Nueva Montaña (32,7 µg/m³) y el IES Santa Clara (31,4 µg/m³), situado en el centro de la capital cántabra. Otros centros destacados por altos niveles incluyen el CEIP Magallanes/Mendoza/Cisneros (30,8 µg/m³), CEIP Ramón Pelayo (30,5 µg/m³), CEIP Dionisio García Barredo (28,6 µg/m³), CEIP José Arce Bodega (27,4 µg/m³), IES Peñacastillo (26,2 µg/m³), CEIP Cisneros (26,2 µg/m³), IES Albericia (23,2 µg/m³) y CEIP María Blanchard (21,5 µg/m³).
Los cuatro centros con niveles más bajos en Santander tampoco cumplen las recomendaciones de la OMS: CEIP Jesús Cancio (19,9 µg/m³), CEIP Gerardo Diego (17,5 µg/m³), CEIP Menéndez Pelayo (16,6 µg/m³) e IES Villajunco (15,9 µg/m³). Estos serían los únicos en los que se cumpliría el nuevo límite legal europeo de 20 µg/m³.
En Torrelavega, el 43,75% de los centros analizados —7 de 16— también supera el umbral europeo futuro de 20 µg/m³, evidenciando un problema generalizado vinculado principalmente al tráfico rodado. Los centros con peores registros son el centro concertado El Salvador, en Barreda, que alcanza los 33,9 µg/m³ —más del triple del valor recomendado por la OMS—, seguido del IES Miguel Herrero (26,0 µg/m³), IES Zapatón (22,5 µg/m³), CEIP José María Pereda (21,9 µg/m³), IES Marqués de Santillana (21,5 µg/m³), IES Garcilaso de la Vega (20,9 µg/m³) y CEIP Matilde de la Torre (20,1 µg/m³). Todos los demás centros de la ciudad industrial también exceden los 10 µg/m³ de la OMS.
La organización ecologista, a través de sus portavoces Floren Enríquez y el maestro jubilado José Antonio Sánchez Raba, ha calificado estos hallazgos como «muy preocupantes y graves» durante la rueda de prensa celebrada este miércoles en el Agora Solidaria Luis Toca. Han exigido a los ayuntamientos de ambas ciudades la adopción inmediata de medidas correctivas, como la implantación efectiva de Zonas de Bajas Emisiones (ZBE) —cuya aplicación en Santander critican por limitarse a una zona con un solo centro educativo y buenos registros—, la reducción del tráfico en zonas escolares, peatonalizaciones, fomento de la movilidad sostenible, pacificación vial, plantación de árboles y reducción de asfaltado. Recordaron que la Ley de Cambio Climático obliga a las ZBE en núcleos de más de 50.000 habitantes desde 2023.
A nivel nacional, el informe analiza 174 entornos sensibles en 14 municipios, con el 87% incumpliendo el límite de 20 µg/m³ y ocho casos por encima de los 40 µg/m³, el tope legal actual. Solo el 39% de los entornos escolares nacionales —163 de 412— están por debajo de ese umbral europeo. Este estudio forma parte de la campaña europea de ciencia ciudadana ‘Clean Cities’, que se centra en el NO2 pero deja fuera otros contaminantes como el dióxido de azufre, el benceno, el ozono o las partículas PM2.5 y PM10, cuyos resultados podrían agravar aún más la situación según los portavoces.
La exposición prolongada al NO2, emitido principalmente por vehículos diésel y de gasolina además de actividades industriales y calefacción, se asocia con un mayor riesgo de infecciones respiratorias, bronquitis crónica y alteraciones en el desarrollo cognitivo de los menores, especialmente vulnerables al pasar hasta el 20% de su tiempo en estos entornos. En contextos anteriores en Cantabria, como la campaña de 2024-2025 en Santander, el 93,3% de 15 centros ya superaba los nuevos estándares europeos, con dos por encima de 40 µg/m³ —como el IES Alberto Pico y el CEIP Ramón Pelayo—, lo que confirma una tendencia persistente en la región pese a las emisiones del tráfico como principal factor.
Ecologistas en Acción subraya la necesidad de campañas de ciencia ciudadana continuas para monitorizar la evolución y presionar por políticas de movilidad sostenible que prioricen la salud pública infantil, señalando la falta de contundencia política como origen del problema estructural en las dos principales ciudades cántabras.














