La Consejería de Educación de Cantabria ha hecho oficial la publicación en el Boletín Oficial de Cantabria (BOC) del calendario escolar para el próximo curso 2026-2027, que contempla 175 días lectivos distribuidos en seis periodos lectivos y cinco de descanso no lectivo. Esta estructura responde a un proceso de participación abierta a la comunidad educativa y atiende criterios pedagógicos del Acuerdo por la Educación de Cantabria, alternando fases lectivas con pausas para favorecer el bienestar del alumnado.
El inicio del curso se fija en el 8 de septiembre para el alumnado de Educación Infantil, Primaria y Educación Especial, mientras que ESO, Bachillerato y Formación Profesional comenzarán el 9 de septiembre. Tanto al arranque como al cierre —el 23 de junio para etapas iniciales y el 24 para las superiores—, se establece un horario reducido de cuatro horas en septiembre y junio, con oferta gratuita de actividades extracurriculares hasta las 14:00 horas, además de comedor y transporte escolar en condiciones habituales.
Los periodos no lectivos se distribuyen de la siguiente manera: la primera semana de noviembre; Navidad, del 23 de diciembre al 8 de enero; Carnaval, los días 10, 11 y 12 de febrero; la semana de Semana Santa coincidente con Jueves y Viernes Santo; y los días 3 y 4 de mayo. Esta configuración no mantiene simetría estricta entre periodos, pero busca equilibrar duraciones lectivas con descansos proporcionales, como se ha ajustado tras aportaciones de la Mesa Técnica del 2 de marzo, que incluyeron declarar no lectivo el 8 de enero.
El consejero de Educación ha precisado que estos cambios responden a sugerencias para reconfigurar ligeramente el inicio y fin de curso, manteniendo el modelo bimestral implantado desde hace una década. La orden también prohíbe exámenes o tareas intensivas en vísperas de pausas, para cumplir su función de recuperación y salud emocional.
Este calendario busca optimizar el rendimiento educativo y la convivencia en los centros, en un contexto de evaluación continua del modelo. La Consejería ha anunciado un estudio técnico independiente para analizar su impacto a largo plazo, con el fin de extraer conclusiones objetivas sobre su influencia en el aprendizaje y el clima escolar.
La publicación en el BOC permite a familias y centros planificar con antelación, en una región donde el calendario escolar es clave para la conciliación familiar y el turismo educativo. Se mantiene la flexibilidad para centros específicos, como los de régimen especial.













