El Ayuntamiento de Santander no implantará este verano la nueva ordenanza municipal de terrazas de hostelería, según ha confirmado la alcaldesa Gema Igual (PP), debido a los plazos administrativos que impiden su entrada en vigor a menos de dos meses del inicio de la temporada estival. La propuesta, presentada en octubre de 2025 por el equipo de Gobierno, se encuentra en fase de análisis de alegaciones recibidas durante el período de consulta pública, lo que ha dilatado su tramitación.
Igual ha explicado que, aunque la norma es prioritaria para ordenar el espacio público, resulta «imposible» cumplir los requisitos legales en el tiempo disponible, priorizando un texto «bien hecho» sobre una aprobación apresurada. Esta demora se suma a retrasos previos: en mayo de 2025, la regidora ya anunció que no estaría lista para ese verano, extendiendo el plazo estimado a cuatro o cinco meses adicionales.
La ordenanza vigente data de 2013 y, a juicio de Igual, resulta «obsoleta» ante los cambios en el concepto de terrazas impulsados por la pandemia de Covid-19, que multiplicaron su presencia en las vías públicas. La nueva propuesta busca adaptarla a la ordenanza municipal del ruido y la Ley de Accesibilidad Universal, simplificando trámites como la renovación anual de autorizaciones y clasificando las terrazas en permanentes o temporales —estas últimas del 1 de marzo al 31 de diciembre—.
Entre las novedades clave figura la restricción horaria general hasta las 00.30 horas todos los días, sin distinción entre laborables y fines de semana, salvo durante la Semana Grande, cuando se extendería hasta las 02.30. Se exige un mínimo de tres metros de anchura libre de paso peatonal, prohibiendo adosamientos a fachadas para garantizar itinerarios accesibles, y se fija un nuevo régimen sancionador con multas de 750 a 3.000 euros por infracciones leves, graves o muy graves.
Igual ha calificado el borrador como un «punto medio» entre los intereses de hosteleros —que demandan estabilidad para su actividad— y viandantes o vecinos, que reclaman convivencia y descanso. El Ayuntamiento anima a presentar sugerencias para refinar el texto, que incorpora criterios de mantenimiento, ocupación máxima y delimitación con «tachuelas» o elementos no invasivos.
Este aplazamiento supone el segundo verano consecutivo sin la norma actualizada, pese a que en octubre de 2025 se estimaba su aprobación para primavera de 2026. Servicios municipales como Sanciones y Licencias siguen revisando aportaciones, en un proceso que privilegia el consenso sobre la premura.














