La Encina de Riotuerto vivió ayer una de las tardes más especiales del año para el bolos cántabro. Andros La Serna y Camargo se proclamaron campeones de la Copa Presidenta 2026 en una jornada marcada por el ambiente, la tensión y unos finales que no se decidieron hasta el último momento. Los de Las Fraguas, en categoría masculina, cerraron por fin el círculo y sumaron el único de los tres grandes títulos que les faltaba, mientras que las de Maliaño, en la categoría femenina, revalidaron su condición de favorites al imponerse en un duelo de poder a poder ante un Peñacastillo que no se rindió hasta el final.
En la final masculina, Andros La Serna logró doblegar a Sobarzo por un ajustado 4-2 en un partido que, aunque no brilló por el nivel de juego, tuvo todos los ingredientes de una gran final: favoritismo, resistencia, polémica y un desenlace que se decidió en el último birle. Los del Valle de Iguña, marcados por su experiencia y su capacidad para aprovechar los errores del rival, lograron sumar un título que se les había resistido en ediciones anteriores y que ahora les permite completar el triplete de grandes trofeos del bolos cántabro.
El partido comenzó con Sobarzo tomando la iniciativa. Los de Penagos, conocidos por su ADN luchador y su capacidad para agarrarse a cualquier encuentro, lograron los primeros parciales de tiro largo gracias a un emboque de Javi Esquinas con la última bola y otro de Óscar Cianca con la primera. Sin embargo, Andros respondió con rapidez y logró pescar de distancia corta en dos tiradas en el segundo parcial y, ya por derecho y con cierre, en el cuarto, para poner las tablas en el marcador.
El punto de inflexión del partido llegó en el quinto parcial, cuando Andros se bajó un metro, de diecinueve a dieciocho, en una jugada polémica por una bola anulada a Óscar Cianca por el artículo 21, es decir, porque el colegiado consideró que se había salido del círculo de tiro. La decisión generó un ambiente tenso en La Encina, pero Andros logró mantener la concentración y, en el sexto parcial, completó el título gracias a un Sobarzo que subió bien pero que se atascó en el birle hasta el punto de quedarse lejos del cierre. Los depredadores no perdonan, y los de Las Fraguas aprovecharon la oportunidad para cerrar el partido y sumar su primer título copero.
La final masculina se disputó ante una numerosa afición que abarrotó las gradas de La Encina y que disfrutó de una tarde de bolos de primer nivel. El buen hacer de la peña Riotuerto sacó adelante una de las jornadas más especiales del año, y el ambiente que se vivió en la bolera fue un reflejo de la pasión que el bolos despierta en Cantabria.
En la final femenina, el duelo entre Peñacastillo y Camargo prometía mucha madera desde el principio, y así fue. Las de Santander mandaron a ganar a las de Maliaño por 51 bolos en la apertura de la final, un primer aviso de que los nervios se habían quedado en la entrada del corro y de que el partido iba a ser un duelo de poder a poder. Sin embargo, el segundo aviso lo dio el cuadro de Maliaño al matar la jugada y ponerse por delante, en un partido que no iba a ser de estrecheces.
Las de Cañas, mejores a la mano en teoría, se vieron superadas por sus rivales, mejores al pulgar, y el segundo parcial cayó del lado camargués tras un ajustado cierre y una queda santanderina que lastró su tirada. A partir de ahí, el duelo se aceleró y tuvo de todo: una bolada de Peñacastillo al pulgar que no mató Camargo, un chico rocambolesco en el que las ayer visitantes completaron un gran cierre de birle y en el que, con otra bola queda, las capitalinas tenían que bajar 31 bolos, una cifra que se les escapó con un lanzamiento de uno de Iris Cagigas cuando iba dos y tres para empatar y ganar.
Con el impasse de un chico que parecía ir rumbo a Maliaño y acabó en Cañas, las capitaneadas por Rebeca Bustara cerraron la final con otra bolada, de nuevo a la mano y de nuevo gracias al acierto birlador. Cambió el turno de tirada el cuadro santanderino, pero de nuevo la caldera se ensañó con ellas, en este caso con Iris Cagigas, para darle el torneo al club que preside Gerardo Castanedo.
El triunfo del Camargo femenino les permite sumar un nuevo título a su palmarés, aunque aún están a la espera de la Copa Federación, la Liga y la Copa Apebol para Peñacastillo y de la Supercopa y la Copa Cantabria para las de Maliaño. Madrid servirá para desempatar en número de trofeos en un duelo que promete seguir ofreciendo emociones en las próximas semanas.
Rebeca Bustara, Noemí Pelayo, Blanca Ruiz, Cristina Cabielles y Marta Castillo fueron las encargadas de recoger el trofeo de campeonas en nombre de un Camargo que ha demostrado a lo largo de la temporada su calidad y su experiencia en el juego de birlas. Las de Maliaño, que ya habían dominado la liga regular, confirmaron su estatus como el mejor equipo femenino del momento en una final que no tuvo color y que permitió a las de Maliaño celebrar un título que ya habían pregonado en la liga.














