La presidenta y fundadora de la asociación Charcos y Semillas, Alba Cano, ha advertido este jueves en Santander de la falta de recursos sanitarios que sufren algunas comunidades indígenas de la Amazonía peruana, donde, según ha explicado, la existencia de un puesto de salud no siempre garantiza la atención médica por la ausencia de personal y material básico.
Cano ha realizado estas declaraciones durante la presentación del proyecto de cooperación sanitaria y social ‘Rao Hiri: la salud empieza donde termina el mapa’, celebrada en el Ágora Solidaria Cultura y Memoria Luis Toca de Santander, donde ha repasado el trabajo desarrollado por la organización en la región peruana de Ucayali.
La iniciativa nació tras la experiencia personal de Cano en Perú en 2018 y con el paso de los años ha ampliado su actividad para incluir atención sanitaria, programas educativos y apoyo comunitario en zonas rurales e indígenas.
«Nuestro inicio fue un poco improvisado, pero a medida que fue pasando el tiempo, lo que vimos que teníamos claro era que necesitábamos una continuidad», ha señalado Cano, quien ha recordado que su primera toma de contacto con la realidad de la zona fue en un centro de acogida de Pucallpa, donde encontró a 108 niños «en unas condiciones deplorables».
Durante su intervención, la responsable de Charcos y Semillas ha puesto el foco en las dificultades que existen para garantizar una asistencia sanitaria adecuada en comunidades alejadas, donde los desplazamientos pueden requerir avioneta o transporte fluvial y donde las condiciones de los ríos dificultan el acceso durante parte del año.
«¿De qué me sirve un edificio si no mandas un sanitario y no mandas material?», ha planteado Cano al referirse a algunos puestos sanitarios construidos en estas zonas.
La presidenta de la asociación ha citado como ejemplo la comunidad de Santa Elisa, en Masisea, donde existe un puesto de salud pero durante un periodo no contó con personal ni vacunas pese a disponer de equipamiento para su conservación.
Además, ha denunciado la falta de instrumentos básicos en algunas instalaciones sanitarias. «En muchos sitios encontramos una posta de salud en comunidades indígenas que no tienen ni un peso ni un tensiómetro. Ni siquiera tienen una cinta métrica», ha explicado.
Esta situación afecta especialmente al seguimiento de los embarazos y a la atención de las mujeres, al dificultar la detección de complicaciones y aumentar la vulnerabilidad ante problemas de mortalidad materna y perinatal.
1.248 atenciones sanitarias en 2025
Los datos del proyecto reflejan la actividad desarrollada por Charcos y Semillas durante el último año. En 2025, la asociación realizó 1.248 atenciones sanitarias, con un 65 por ciento de mujeres entre las personas atendidas y una elevada presencia de menores de 15 años.
Entre los problemas detectados con mayor frecuencia se encuentra la anemia, una patología que afecta tanto a niños como a niñas y que tiene especial incidencia entre las mujeres en edad fértil.
«Siempre vemos más mujeres que hombres y además es curioso porque el rango de edad se ve muy claramente. Atendemos más niños y gente joven que adultos mayores», ha explicado Cano.
La asociación también desarrolla el proyecto ‘Vidas de Peso’, centrado en la atención neonatal mediante incubadoras fabricadas con impresión 3D que son trasladadas a centros sanitarios de la zona.
Cano ha destacado que uno de los principales retos no es únicamente conseguir equipamiento, sino garantizar que pueda utilizarse y mantenerse por parte de los profesionales sanitarios locales. «Es una guerra cultural y educativa con los centros de salud muy grandes», ha apuntado.
La asociación trabaja igualmente en la detección y seguimiento de enfermedades como la tuberculosis, cuya atención se complica por las dificultades para realizar pruebas diagnósticas y mantener tratamientos prolongados en comunidades sin acceso sanitario cercano.
Cano ha defendido durante la presentación que los proyectos de cooperación deben contar con continuidad y planificación a largo plazo. «Un proyecto sin continuidad y sin fondos establecidos y un objetivo claro a largo plazo no hace nada», ha afirmado.
De cara a 2026, ‘Rao Hiri’ contempla nuevas campañas médicas, formación de profesionales sanitarios locales, seguimiento de pacientes, mantenimiento del equipamiento instalado y refuerzo de los programas educativos y sociales en la región.
La jornada celebrada en Santander ha permitido acercar la realidad de unas comunidades marcadas por la distancia y la falta de recursos, pero también por el trabajo continuado de quienes buscan garantizar el acceso a la salud en lugares donde, como resume el lema del proyecto, la salud «empieza donde termina el mapa».













