María José Sáenz de Buruaga no ha querido esperar más. En su primer acto público tras las vacaciones de verano, la presidenta de Cantabria ha aprovechado el escenario que ofrece el 40 Encuentro de la Economía Digital y las Telecomunicaciones, organizado por AMETIC en el marco de los Cursos de Verano de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), para poner encima de la mesa una de sus reivindicaciones estrella: el Proyecto Altamira. Y lo ha hecho con datos en la mano y ante dos de las piezas clave del Gobierno de Pedro Sánchez: la ministra de Ciencia y Universidades, Diana Morant, y el vicepresidente primero y ministro de Economía, Carlos Cuerpo.
El mensaje de Buruaga ha sido claro y directo. El Campus Tecnológico Altamira, promovido por la compañía Stoneshield en terrenos de Piélagos y Villaescusa, supone la inversión privada más elevada en la historia de Cantabria, con cerca de 3.600 millones de euros. Una vez esté funcionando, aportará anualmente el 0,66% del PIB cántabro, una cifra similar a la que genera actualmente el aeropuerto Seve Ballesteros, según un informe de impacto socioeconómico elaborado por la Universidad de Cantabria que el Ejecutivo regional ha querido presentar en sociedad precisamente en este foro.
Una infraestructura «estratégica nacional»
Pero la jefa del Ejecutivo autonómico no se ha limitado a hablar en términos regionales. Para Buruaga, Altamira es «una infraestructura estratégica nacional» capaz de situar a España como uno de los polos digitales «más relevantes del sur de Europa». El proyecto, ha defendido, es «una respuesta ambiciosa, viable y estratégica» a la necesidad de reforzar la soberanía digital y equilibrar el peso territorial de las infraestructuras tecnológicas, ya que descentralizaría el consumo de datos fuera del eje Madrid-Aragón-Cataluña y aportaría «estabilidad y equilibrio» al sistema eléctrico nacional.
Con este argumento, la presidenta ha reclamado al Estado que «avance» en la planificación de la red de transporte de energía eléctrica 2025-2030, un documento que «continúa esperando» y que supone «un freno» para este proyecto estratégico. En concreto, el Ministerio para la Transición Ecológica debe incluir en esa planificación una ampliación de la subestación de Penagos y el permiso para que el campus tecnológico se conecte a la red. No es una cuestión menor: el proyecto necesita que le concedan los 500 megavatios que requiere para su funcionamiento, alrededor del 15% de los 3.500 megavatios que se reservan en toda España para centros de datos. Equivaldría a la producción de cuatro parques eólicos como El Escudo o al consumo de 400.000 hogares.
«Desde el Gobierno de Cantabria hemos hecho converger visión estratégica, oportunidad y agenda transformadora. La inversión está lista, el proyecto está listo y Cantabria está lista. Lo único que falta es la autorización administrativa necesaria para hacerlo realidad», ha asegurado Buruaga ante los asistentes al Paraninfo de La Magdalena.
Petición directa a Cuerpo y Morant
La mandataria regional no ha tenido pelos en la lengua a la hora de dirigirse a los representantes del Gobierno central. A Diana Morant y Carlos Cuerpo les ha pedido que se impliquen personalmente para garantizar que prospere el centro de datos. Se ha dirigido especialmente al vicepresidente, ya que, aunque la decisión final depende del Ministerio para la Transición Ecológica, Cuerpo se encuentra al frente del órgano que coordina todas las políticas económicas del Ejecutivo.
Buruaga ha defendido ante Cuerpo que Cantabria merece ese apoyo porque «merece un impulso importante a su competitividad». Eso sí, ha matizado que no pide que La Moncloa le «regale» el permiso para el Proyecto Altamira. Lo que solicita es que analice todas las iniciativas para construir centros de datos y autorice los mejores. «Sabemos que hay que competir con otros centros de datos. No nos importa porque estamos en condiciones para hacerlo», ha remarcado una Buruaga convencida de que el proyecto cántabro está a la cabeza en eficiencia y competitividad.
Además, ha repetido otros argumentos ya conocidos, como las sinergias que se crearían por la existencia en este territorio de los cables submarinos de Meta y Google, que refuerzan la posición de Cantabria como hub digital del norte de España.
El vicepresidente Cuerpo, que intervino en el encuentro de AMETIC después de Buruaga para clausurar las jornadas, no hizo en público ninguna referencia a esta petición específica, aunque anunció un «gran pacto nacional» sobre inteligencia artificial con los agentes sociales y políticos.
Cantabria «puede y debe» liderar la transformación digital
Más allá del Proyecto Altamira, la presidenta ha aprovechado su intervención para defender que Cantabria «puede y debe» estar entre los territorios que lideren la transformación digital en España. Un impacto, ha dicho, que «va más allá» de la economía y que está «redefiniendo» la forma de trabajar, de producir, de aprender e incluso de relacionarse.
Para ello, su Ejecutivo está impulsando una «profunda transformación» con rebajas fiscales, desarrollando suelo industrial y diseñando un marco administrativo favorable a la implantación de proyectos estratégicos como el Campus Tecnológico Altamira, el Centro de Ciberseguridad de Cantabria y el Parque de Innovación de la Salud. Y, según Buruaga, «los resultados empiezan a ser visibles».
Con los últimos datos en la mano, la jefa del Ejecutivo ha presumido de que Cantabria ha escalado diez posiciones en el ranking europeo de innovación y es la segunda comunidad autónoma que más ha mejorado en este ámbito. El empleo TIC ha crecido un 13% en los dos últimos años, y el número de empresas tecnológicas ha aumentado un 9,5%, un ritmo de crecimiento siete veces superior al del número total de empresas de la región.
Entre las medidas para avanzar en un tejido productivo «más sólido, diversificado y competitivo», Buruaga ha destacado la Agenda Digital de Cantabria, que con el horizonte temporal de 2028 ya tiene movilizada el 98% de la inversión prevista de 400 millones de euros. Unos fondos que, ha dicho, están permitiendo lograr «notables avances» en ámbitos como la digitalización de la administración, la conectividad territorial, la capacitación digital, la ciberseguridad, la salud digital y el emprendimiento digital.
En este sentido, ha destacado «el efecto tractor» que está teniendo en la incorporación de empresas al Parque Científico y Tecnológico de Cantabria (PCTCAN), que «ha colgado el cartel de completo» tras la incorporación de Google para construir un centro de transmisión de datos.
El «gran desafío»: que nadie se quede atrás
La presidenta ha cerrado su intervención poniendo el foco en lo que ha definido como el «gran desafío» de la digitalización: que todos los ciudadanos «sin excepción» puedan participar de sus «ventajas y oportunidades». «No se trata de innovar más, sino de innovar mejor, de crear prosperidad y bienestar, de impulsar la competitividad de nuestras empresas, de promover la equidad y la inclusión social y de hacerlo sin renunciar a los principios éticos que deben guiar cualquier transformación», ha explicado.
Por eso, ha pedido a todos los agentes que forman parte del ecosistema digital que asuman esa «responsabilidad compartida» para que la tecnología esté «siempre» al servicio de las personas y «garantizar que nadie quede al margen».
El acto de clausura, presidido por Carlos Cuerpo junto al presidente de AMETIC, Francisco Hortigüela, el rector de la UIMP, Ángel Pelayo, la vicepresidenta de Banco Santander España, Isabel Tocino, y la propia Buruaga, ha dejado el anuncio de mayor calado político de las tres jornadas: el compromiso del Gobierno de España de promover un gran pacto nacional sobre inteligencia artificial. Pero para Cantabria, el asunto pendiente sigue siendo Altamira.













