Cantabria contabilizó en junio 49 muertes atribuibles al calor, una cifra que multiplica por seis la registrada en el mismo mes del año anterior, cuando fueron ocho. El dato, difundido este miércoles y basado en el sistema de monitorización de la mortalidad diaria MoMo del Instituto de Salud Carlos III, vuelve a colocar a la comunidad en una situación de especial vulnerabilidad frente a las altas temperaturas.
El repunte de este mes no es menor si se compara con el balance de 2025, ya que el salto de ocho a 49 fallecimientos deja en evidencia el impacto que ha tenido el episodio de calor en la salud de la población. Aunque el sistema MoMo no atribuye de forma individual cada caso a una causa médica concreta, sí estima la mortalidad asociada al exceso de temperatura a partir de la evolución habitual de los registros y del comportamiento térmico detectado.
La evolución de junio sitúa a Cantabria entre las comunidades afectadas por este incremento de la mortalidad asociada al calor, en un contexto de temperaturas elevadas que ha golpeado a buena parte del país. El dato cobra especial relevancia porque llega al inicio del verano, un periodo en el que los servicios sanitarios insisten cada año en extremar la precaución con mayores, personas con patologías previas y colectivos especialmente expuestos.
En el conjunto de España, este tipo de registros ha ido ganando peso en los últimos años como indicador de impacto sanitario de las olas de calor. El sistema MoMo, gestionado por el Instituto de Salud Carlos III, se utiliza precisamente para detectar excesos de mortalidad en función de la evolución esperada en cada territorio y periodo, lo que permite calibrar mejor la relación entre las temperaturas extremas y sus efectos sobre la población.
En el caso de Cantabria, el dato de junio adquiere aún más relieve por el contraste con el año pasado, cuando la cifra fue sensiblemente inferior. La comparación entre ambos ejercicios dibuja un aumento muy acusado en apenas doce meses, en una comunidad donde la combinación de calor, humedad y determinados perfiles de riesgo puede agravar los efectos sobre la salud, especialmente en fechas de alta exposición.
La estadística difundida por Europa Press refleja, en cualquier caso, una fotografía de impacto sanitario y no un recuento clínico individualizado. Aun así, sirve como aviso de que la subida de las temperaturas no solo tiene consecuencias ambientales o de consumo energético, sino también una derivada directa en la mortalidad, algo que las autoridades sanitarias vienen subrayando con especial insistencia cada verano.
Con estos datos sobre la mesa, junio deja en Cantabria un balance preocupante y muy por encima del del ejercicio anterior. La cifra de 49 fallecimientos atribuibles al calor convierte al mes en uno de los más duros desde el punto de vista sanitario en relación con las altas temperaturas y refuerza la necesidad de mantener medidas de prevención y vigilancia durante todo el periodo estival.














