El Gobierno de Cantabria ha confirmado la detección en Astillero de los tres primeros casos en España de la mosca oriental de la fruta, una plaga agrícola considerada de alta agresividad y sometida a una fuerte vigilancia en Europa. Los ejemplares fueron localizados en trampas colocadas en el municipio y posteriormente confirmados por el laboratorio nacional de referencia de Madrid.
Según la información difundida por el Ejecutivo regional, los análisis se realizaron a mediados de noviembre en el laboratorio del Gobierno de Cantabria y la confirmación llegó a finales de ese mes. Los hallazgos se produjeron en sendas trampas instaladas en Astillero y también en Mercasantander, dentro de la red de seguimiento fitosanitario.
La plaga corresponde a la especie Bactrocera dorsalis, conocida como mosca oriental de la fruta. Se trata de una detección inédita en España, aunque el Gobierno cántabro insiste en que, en este momento, no puede hablarse de un brote sino de una presencia transitoria, ya que el clima de la comunidad no resulta especialmente favorable para su desarrollo.
Sanidad Vegetal prevé ahora reforzar el programa de vigilancia con más trampas en zonas próximas al aeropuerto y al puerto de Santander, además de en huertos y espacios similares. El objetivo es conocer mejor el alcance del foco y tratar de aclarar el posible origen de la plaga.
La principal hipótesis que maneja la Administración es que la mosca haya entrado en Cantabria a través de fruta importada, aunque no se descarta que pudiera haber llegado también por barco o avión. En todo caso, el Gobierno sostiene que, por las condiciones climáticas de la región, no existen por ahora motivos para la alarma.
La Consejería también ha apelado a la sensibilidad ciudadana, ya que el plan de seguimiento se extenderá a huertos y otros espacios donde puedan colocarse nuevas trampas. El dispositivo busca evitar una expansión de la plaga y disponer de información más precisa sobre su posible recorrido.
El Ejecutivo cántabro defiende además el protocolo aplicado y recuerda que no ha declarado la situación como brote. En su valoración, la detección debe interpretarse como un episodio vigilado y controlado, sin que por el momento exista un problema grave para el territorio.
La mosca oriental de la fruta está considerada una de las plagas agrícolas más agresivas y vigiladas de Europa, por el riesgo que puede suponer para la producción frutícola y el comercio exterior. Su presencia obliga a extremar la observación sobre cultivos y puntos de entrada de mercancías.













