El Ayuntamiento de Santander ha dado por finalizadas las obras de mejora de los accesos al Faro de Cabo Mayor, una intervención con la que el Consistorio ha querido transformar este entorno en un espacio más cómodo para el peatón, más seguro para la circulación y más respetuoso con el paisaje. La actuación ha supuesto una inversión de 278.875 euros y se enmarca en el Plan de Sostenibilidad Turística Norte Litoral-Costa Quebrada, financiado con fondos Next Generation EU y el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia.
La principal novedad de la obra es la creación de un recorrido peatonal continuo y accesible, separado de la calzada, que permite mantener el doble sentido de circulación pero con una velocidad más reducida. El objetivo ha sido ordenar mejor el acceso al faro, rebajar la presencia del tráfico rodado y favorecer una convivencia más segura entre peatones y vehículos.
Entre las actuaciones ejecutadas figura la ampliación del espacio destinado al paseo, la incorporación de un pavimento diferenciado y el uso de hormigón fotoluminiscente, un material que se ilumina durante la noche. A ello se suma una iluminación baja y no invasiva, pensada para no alterar en exceso el entorno, así como la colocación de apartaderos que facilitan el cruce de vehículos y elementos naturales que separan la zona destinada a los coches de la reservada a los peatones.
El proyecto también ha incluido un nuevo acceso exclusivo para viandantes, una mejora de las áreas de estancia y la aplicación de soluciones paisajísticas y de drenaje adaptadas al entorno natural. Con ello, el Ayuntamiento busca que el acceso al Faro de Cabo Mayor deje de ser únicamente una vía de paso y pase a funcionar también como un itinerario integrado en el paisaje litoral santanderino.
La intervención se ha desarrollado sobre suelo portuario, propiedad de la Autoridad Portuaria de Santander, dentro de la colaboración entre ambas administraciones para recuperar y ordenar este espacio. Desde el Ayuntamiento destacan que la actuación responde a una apuesta por la accesibilidad, la seguridad y la puesta en valor de uno de los enclaves más emblemáticos de la ciudad.
Además, la obra se suma a otras intervenciones que el Puerto de Santander está acometiendo dentro de su Plan de Accesibilidad, con el objetivo de facilitar el uso de los edificios públicos a las personas con movilidad reducida. En ese marco, se están ultimando varias mejoras en distintas dependencias portuarias para avanzar hacia un entorno más inclusivo.











