La presidenta de Cantabria, María José Sáenz de Buruaga, ha puesto en valor la Formación Profesional como una de las grandes herramientas de la comunidad para favorecer el empleo y responder a las necesidades del tejido productivo. En su intervención, ha defendido que la FP cántabra se ha convertido en una “estrategia de región” y en “la mejor política activa de empleo”, al tratarse de un modelo formativo cada vez más vinculado a las empresas y orientado a la inserción laboral de los jóvenes.
Buruaga ha subrayado que la comunidad dispone ya de una Formación Profesional “innovadora, de prestigio y en constante evolución”, una definición con la que ha querido resumir el salto experimentado por este sistema en los últimos años. La presidenta ha enmarcado ese avance en la apuesta del Ejecutivo autonómico por reforzar una enseñanza más moderna, más flexible y más adaptada a la realidad económica y a los perfiles profesionales que demandan las compañías.
Durante su intervención, la jefa del Ejecutivo ha puesto el foco en la dimensión económica y social de esta modalidad educativa, al entender que no solo mejora la empleabilidad de quienes cursan estos estudios, sino que también contribuye a elevar la competitividad de Cantabria. En ese sentido, ha insistido en que la FP debe ser vista no como una oferta académica aislada, sino como una política pública central para impulsar el desarrollo regional y facilitar la transición de los estudiantes al mercado laboral.
La presidenta ha destacado además el crecimiento de la oferta formativa en Cantabria, que en estos momentos alcanza 154 titulaciones y cerca de 20.000 plazas, según los datos difundidos por el propio Gobierno. Ese incremento, ha defendido, refleja el esfuerzo de la Administración por ampliar oportunidades y por dar respuesta a una demanda cada vez más diversa, tanto por parte del alumnado como de las empresas que buscan personal cualificado.
En la misma línea, Buruaga ha recordado que el Gobierno destina 8 millones de euros a la FP en 2026, una cantidad que supone 3,5 millones más que en 2023, dentro del mayor presupuesto educativo de la historia de Cantabria, cifrado en 784 millones de euros. La presidenta ha utilizado estos datos para reforzar su mensaje de apoyo a una enseñanza que considera estratégica y a la que atribuye un papel decisivo en la mejora del empleo y de la formación de los jóvenes cántabros.
Uno de los ejes de su discurso ha sido también la conexión entre la formación y la empresa, una relación que el Gobierno autonómico pretende seguir estrechando mediante un modelo más dual y participativo. Buruaga ha defendido que este enfoque permite acercar el sistema educativo a la realidad productiva y facilita que el alumnado adquiera competencias útiles para incorporarse con mayores garantías a su puesto de trabajo.
La presidenta ha presentado, además, el impulso de la FP como una de las claves de la transformación del sistema educativo regional. En esa línea, ha resaltado la puesta en marcha del tercer Centro Integrado de Formación Profesional como una muestra del avance de esta enseñanza en Cantabria y de la voluntad del Ejecutivo de seguir ampliando recursos, especialidades y capacidades formativas.
El mensaje trasladado por Buruaga ha insistido en que la Formación Profesional no solo responde a una necesidad educativa, sino que también constituye un instrumento de país, de región y de empleo. A su juicio, el desarrollo de esta política debe contribuir a que Cantabria disponga de más profesionales cualificados, a que las empresas encuentren el talento que necesitan y a que los jóvenes tengan más posibilidades de acceder a un trabajo estable y vinculado a su preparación.














