El Racing volvió a la máxima categoría del fútbol español con un empate ante el Villarreal (2-2) que supo a victoria moral en un Campos de Sport abarrotado y entregado. Los verdiblancos, que se adelantaron con goles de Andrés Martín y Sergio Martínez, vieron cómo el conjunto castellonense, de Champions League, igualaba el marcador en los últimos minutos de la primera parte con tantos de Gueye y Pepe, pero el conjunto de José Alberto dejó una imagen competitiva y reafirmó su identidad en el estreno de la temporada 2026/27 en LaLiga EA Sports.
El partido, disputado ante 22.613 espectadores, sirvió para cerrar un ciclo de 14 años de espera y para reafirmar que el Racing, con su alma intacta, está de vuelta donde le corresponde por historia. El Sardinero, con su grada repleta y una atmósfera eléctrica, fue testigo de un duelo que tuvo de todo: goles, polémica, emoción y un Racing que, pese a las limitaciones de una plantilla en construcción, compitió de tú a tú con un rival de otra categoría.
El once inicial de José Alberto fue un guiño al pasado y al presente. Ocho jugadores de la plantilla que logró el ascenso, entre ellos el filial Sergio Martínez, compartieron vestuario con tres refuerzos clave: el portero Julen Agirrezabala, el brasileño Pedro y Sergio Canales, que volvía a disputar un partido oficial como verdiblanco 16 años después. La alineación, con Agirrezabala bajo los palos; Mantilla, Salinas, Pedro y Pablo Ramón en defensa; Puerta y Sergio Martínez en el doble pivote; y Andrés, Canales, Íñigo Vicente y Villalibre arriba, transmitió la idea de un equipo que no se esconde y que quiere hacer valer su fortaleza en casa.
El Racing salió con la intensidad que caracteriza a los equipos que juegan en casa y que saben que cada punto es oro. La presión alta y la verticalidad en el juego generaron las primeras ocasiones. El Villarreal, más cómodo con el balón, tardó en encontrar su ritmo, pero Mikautadze obligó a Agirrezabala a intervenir en dos ocasiones en los primeros minutos.
El primer gol llegó en el minuto 20. Salinas, incansable en el área castellonense, fue derribado por Foyth. El árbitro, tras consultar al VAR, señaló penalti y Andrés Martín, con la izquierda, lo ejecutó a la perfección para abrir el marcador. El tiburón de Aguadulce, que ya había demostrado su olfato en categorías inferiores, volvía a morder en Primera.
La alegría no duró poco. En el minuto 35, Sergio Martínez, el canterano laredano, sacó un cañonazo desde la frontal que entró por la escuadra de Luiz Júnior. El gol, de esos que se sueñan desde niño, rompió la red y rompió a llorar al joven centrocampista, que veía cómo su sueño se hacía realidad en el estreno de la temporada. El 2-0 era un premio merecido al esfuerzo y a la actitud de un Racing que había elegido creer.
Pero el Villarreal, equipo de Champions, no estaba dispuesto a irse al descanso con las manos vacías. En el minuto 44, Gueye, desde la frontal, sacó un disparo que se coló junto al poste. Y en el tiempo añadido, Pepe, con un remate potente, igualó el marcador. El 2-2 era un golpe duro para los verdiblancos, que veían cómo se les escapaba una victoria que habían merecido más.
La segunda parte comenzó con un Racing más cansado pero no menos ambicioso. Los verdiblancos tuvieron ocasiones para volver a adelantarse, pero la fortuna no estuvo de su lado. Andrés, solo ante Júnior, fue empujado por Romero en una acción que el árbitro no señaló como penalti y que el VAR no revisó. La bronca en el Sardinero fue mayúscula.
José Alberto movió el banquillo para dar frescura al equipo. Entraron Maguette Gueye y Zabiri por Sergio Martínez y Villalibre, y más tarde Facu González y Diego Díaz por Pablo Ramón y Canales. Los cambios no alteraron el guion del partido, pero el Racing siguió buscando la victoria. En un córner botado por Diego Díaz, Zabiri cabeceó picado para complicarle la vida a Luiz Júnior, pero el guardameta amarillo despejó la pelota.
El Villarreal, por su parte, se conformó con el punto y no apretó en exceso. Los groguets fiaron su suerte a dos destellos de talento y se llevaron un empate que ni siquiera merecieron. El Racing, agotado pero no derrotado, terminó el partido con la sensación de haber hecho un buen partido y de haber dejado una imagen competitiva.
José Alberto, en rueda de prensa, recalcó el «buen partido en líneas generales» que completaron sus pupilos y dejó clara su sensación: «Estoy orgulloso de este equipo y ahora a seguir trabajando, tenemos mucho margen de progresión y mejora». El técnico verdiblanco reconoció que «hay que adaptar la idea a la categoría, que tiene otros matices, pero nuestro estilo y nuestra identidad son innegociables», a la par que puso en valor su labor sacando «lo mejor posible de los jugadores» y se mostró tranquilo, «más aún después de ver al equipo ante el Villarreal CF».
El empate a dos, que sabe a rabia pero también a esperanza, es un punto de partida sólido para un Racing que ha elegido creer y que, con su alma intacta, está de vuelta en la élite. Los futbolistas verdiblancos, agotados sobre el terreno de juego, tenían cara de no estar del todo contentos, pero seguro que con el paso de las horas, de los días, valorarán las buenas sensaciones y el punto que les acerca a la permanencia.












