La Dirección General de Ordenación Pesquera y Acuicultura ha decretado el cierre de la pesquería de sardina ibérica en el caladero del Cantábrico y noroeste a partir de las 00.00 horas del sábado 1 de agosto para los buques de cerco, racú y piobardeira, tras constatar el agotamiento de la cuota asignada a esta flota en la campaña de 2026. La medida, notificada este miércoles, deja sin pesca dirigida a la mayor parte de la flota que opera en esta zona, aunque prevé excepciones para embarcaciones con transmisiones temporales de cuota procedentes del golfo de Cádiz y abre la puerta a un posible mecanismo de optimización si se detecta sobrante a finales de agosto.
Según ha señalado el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, la campaña se cierra “con buenos datos económicos”. El kilo de sardina se ha pagado a una media de 1,50 euros, 15 céntimos más que la media del año anterior y 50 céntimos por encima de los registros de 2024, un incremento que ha contribuido a mejorar la rentabilidad y la viabilidad socioeconómica de las empresas pesqueras. Este comportamiento del precio ha compensado en parte la reducción de la cuota inicial respecto a ejercicios previos.
La flota partía este año con una cuota inicial de sardina ibérica de 16.848 toneladas, un 2,79% menos que en la campaña anterior. Pese a esa merma, la actividad pudo prorrogarse unos días gracias a las 1.000 toneladas adicionales obtenidas mediante un intercambio con Portugal, tras unas intensas negociaciones entre los Gobiernos de ambos países. De ese volumen extra, la Secretaría General de Pesca asignó 834 toneladas a la flota de cerco, racú y piobardeira del Cantábrico y Noroeste, 10 toneladas a los buques que utilizan el arte de xeito y 156 toneladas para la flota de cerco del golfo de Cádiz.
La medida ha beneficiado a casi 700 buques de Galicia, Asturias, Cantabria, País Vasco y Andalucía, 624 de los cuales pertenecen a las modalidades de cerco, racú, piobardeira y xeito en el caladero Cantábrico y noroeste. Con el cierre del 1 de agosto entra en vigor el paro de la pesca olímpica para cerco, racú y piobardeira del Cantábrico y Noroeste, es decir, para aquellos barcos que faenan contra el cupo global sin asignación individual. A partir de esa fecha, solo se permitirá la captura accidental de sardina en otras pesquerías pelágicas dirigidas, como caballa, jurel o anchoa, para evitar descartes, con un límite máximo del 15% respecto del total desembarcado de esas especies en cada descarga.
No obstante, la resolución establece una vía para mantener la actividad en agosto: los buques que tengan autorizadas transmisiones temporales de sardina procedentes del cerco del golfo de Cádiz podrán continuar pescando hasta agotar la cantidad obtenida mediante esas transferencias. Esta fórmula ha permitido a algunos armadores alquilar posibilidades de pesca y extender la campaña más allá del corte general, aunque la mayoría de la flota del Cantábrico Noroeste quedará fuera una vez comience el mes.
El Ministerio ha avanzado que, en base al análisis que se realice para el cálculo del sobrante de optimización y tomando como referencia los consumos a 31 de agosto, la Secretaría General de Pesca determinará si se activa el mecanismo de optimización de la sardina ibérica. De este modo, la flota autorizada que haya agotado su asignación y cumpla con los requisitos pertinentes podría continuar esta pesquería hasta el agotamiento de la bolsa común o hasta la finalización de la pesca dirigida, conforme se recoge en las resoluciones correspondientes para el caladero.
El cierre de la sardina en el Cantábrico y noroeste llega en un momento delicado para el sector, que venía advirtiendo de un año complicado por la reducción de cuotas y la presión sobre el recurso. En Galicia, el cerco ya ha anunciado que estudia movilizaciones por la “mala gestión” administrativa de la pesquería, mientras que desde el Ministerio insisten en los buenos datos económicos de la campaña y en la necesidad de proteger el recurso en momentos clave de su ciclo biológico.













