La Mesa de Contratación del Ayuntamiento de Camargo ha propuesto adjudicar el contrato de limpieza viaria a la empresa Tahler S. A. por un importe total de 9,7 millones de euros, impuestos incluidos, para un periodo de cinco años. La propuesta llega tras un procedimiento que se abrió en septiembre de 2025 y al que concurrieron seis compañías, en un proceso que ha sufrido varios retrasos por la vía administrativa antes de llegar a este punto.
Entre las empresas que se presentaron al concurso figuraban Valoriza Servicios Medioambientales, Ansareo Servicios Integrales, Urbaser, Prezero, Ascán y la propia Tahler. La adjudicación no ha sido inmediata porque una reclamación presentada en noviembre paralizó el expediente y terminó siendo desestimada íntegramente por el Tribunal Administrativo Central de Recursos Contractuales a finales de enero de este año, lo que retrasó la resolución del contrato.
Ahora se abre un plazo de 15 días hábiles, una vez notificada la adjudicación, para que pueda formalizarse el contrato si no prosperan nuevas incidencias en el procedimiento. Ese margen mantiene todavía el expediente en una fase sensible, aunque el Ayuntamiento confía en poder cerrar pronto la contratación y desbloquear un servicio que lleva tiempo en el centro del debate municipal.
El alcalde, Diego Movellán, ha defendido que esta propuesta acerca a Camargo a uno de los objetivos “más importantes” de la legislatura: contar con un servicio de limpieza viaria que responda de verdad a las necesidades del casco urbano y de los ocho pueblos. Según ha señalado, el nuevo contrato permitirá incrementar las frecuencias de limpieza respecto al servicio actual y reforzar la plantilla, lo que debería traducirse en una mayor capacidad para atender calles, barrios y núcleos del municipio.
Movellán ha insistido, no obstante, en la necesidad de mantener la prudencia hasta que el procedimiento quede completamente cerrado. El regidor ha recordado que todavía existen plazos de alegaciones y que podrían producirse nuevos retrasos, de modo que ha pedido esperar a que la adjudicación sea firme y el contrato pueda formalizarse antes de dar por hecho el cambio en la prestación del servicio.
El contrato se había convertido en una de las grandes prioridades del Gobierno local, tanto por su peso económico como por el impacto que se espera que tenga en la limpieza diaria del municipio. El Ayuntamiento sostiene que la nueva concesión supondrá un salto respecto a la situación actual, con más medios humanos y materiales y con una reorganización del servicio orientada a mejorar la respuesta en todo el término municipal.
La licitación no ha estado exenta de tensiones desde el principio. El procedimiento llegó a quedar suspendido cautelarmente tras el recurso presentado por la empresa que prestaba el servicio, que cuestionó algunos requisitos de los pliegos al considerar que favorecían a las grandes compañías y dejaban fuera a pymes. Finalmente, el TACRC levantó el bloqueo al rechazar la reclamación, pero el calendario ya se había resentido y la adjudicación definitiva se ha ido demorando.
El nuevo contrato incluye una inversión muy superior a la del actual servicio y, según defendió el equipo de Gobierno durante el proceso, permitirá ampliar frecuencias, renovar maquinaria y dar cobertura más continuada a las zonas del municipio. Para el Ayuntamiento, se trata de una transformación de fondo en un servicio básico, que debería empezar a notarse en las calles una vez culminen todos los trámites administrativos.
Aun así, el expediente sigue pendiente de ese último tramo burocrático que separa la propuesta de adjudicación de la firma definitiva. Hasta que no se agoten los plazos y el contrato quede formalizado, el Consistorio prefiere no anticipar una puesta en marcha que considera próxima, pero que todavía depende de que no surjan nuevas incidencias en el proceso.














