Las obras de reforma de los Jardines de Piquío afrontan ya su tramo final, con los últimos trabajos centrados en el asfaltado azul, su pulido, la reposición de las barandillas y los remates pendientes en jardinería, alumbrado y riego. El Ayuntamiento de Santander confía en poder abrir el espacio al público la próxima semana, una vez concluidas las actuaciones que han ido surgiendo durante el desarrollo de la intervención.
Así lo ha explicado el concejal de Fomento, Agustín Navarro, que ha detallado que la actuación continúa avanzando conforme al planteamiento técnico previsto para recuperar la imagen original del conjunto. El edil ha enmarcado estos trabajos dentro de una reforma orientada a devolver a los jardines su esplendor histórico y a mejorar su integración paisajística.
Para dar respuesta a las modificaciones introducidas durante la obra, la Junta de Gobierno Local ha aprobado esta semana la adjudicación del proyecto modificado a la empresa Senor por un importe de 2.612.300 euros. Según ha precisado Navarro, parte de estos cambios se han debido a que, una vez iniciada la intervención, se comprobó que la sección del terreno no era la esperada y que las raíces del arbolado presentaban un desarrollo horizontal mucho mayor del previsto, lo que obligó a replantear la solución constructiva del firme.
Uno de los cambios más relevantes ha sido la recuperación y rehabilitación de la fuente Lavapiés, situada en la plataforma inferior y conectada con el parque de Mesones. Esta actuación ha requerido una nueva acometida de agua, saneamiento y un sistema de recirculación, además de la rehabilitación del canto rodado que rodea la fuente y de los pavimentos y revestimientos asociados.
Otra de las novedades incorporadas al proyecto ha sido el traslado del quiosco de helados ubicado en la entrada de los jardines. El Consistorio ha considerado más adecuado recolocarlo para mantener su función estacional, pero en una posición más coherente con la geometría y la visión global del espacio, dentro de la renovación integral del conjunto.
También ha sido necesario intervenir en el muro de mampostería de la avenida Castañeda, donde algunos tramos presentaban un estado deficiente. Para resolverlo, se ha optado por un muro de refuerzo en hormigón armado con sección de zapata variable, una solución que permite contener los parterres elevados y la alineación de tarays sin comprometer la estabilidad del conjunto.
Navarro ha defendido que estas actuaciones se han ido incorporando a medida que avanzaban los trabajos y que todas ellas responden a criterios técnicos. El objetivo, ha insistido, es que los Jardines de Piquío recuperen su máximo esplendor y vuelvan a estar plenamente disponibles para el disfrute de vecinos y visitantes.














