El comité de empresa y la dirección de Prysmian, la factoría de cable situada en el polígono de Maliaño, han mantenido esta mañana una reunión de negociación que se ha prolongado más de cinco horas sin llegar a un acuerdo. El encuentro, que buscaba desbloquear el conflicto abierto por la renegociación del convenio colectivo de la planta camarguesa, ha concluido sin avenencia pero con la esperanza de seguir avanzando. Ambas partes han quedado citadas para el próximo jueves, 4 de junio, con el objetivo de continuar las conversaciones y tratar de alcanzar un pacto.
Ismael Vega, presidente del comité de empresa y representante de CCOO, ha asegurado que ha habido un cambio de actitud por parte de la empresa. «Está claro que ambas partes hemos negociado y hemos dado pasos para aproximar nuestras posiciones, que ya no están tan enfrentadas como en abril», ha manifestado el sindicalista. Sin embargo, Vega ha llamado a la prudencia. «Queremos ser prudentes porque la experiencia nos dice que tenemos que ser cautos y no lanzar las campanas al vuelo», ha advertido.
Las diferencias siguen siendo importantes pero la distancia se ha acortado
El presidente del comité ha reconocido que, pese al avance, todavía existen diferencias importantes que habrá que resolver en las próximas reuniones. «Siguen existiendo diferencias importantes que tendremos que resolver en las próximas reuniones», ha insistido. La plantilla lleva cinco jornadas de huelga que han paralizado por completo la actividad de la planta de Maliaño, lo que ha llevado a la negociación a una situación de máxima urgencia.
Desde el comité de empresa han señalado que estarán satisfechos si la cita del jueves es productiva y se siguen viendo avances. Vega ha vuelto a subrayar que «las reivindicaciones de la plantilla son legítimas y lo único que hemos pedido es un convenio justo en un grupo empresarial que tiene grandes beneficios».
La negociación del convenio colectivo de Prysmian Maliaño ha entrado en una fase crítica tras la suspensión de las actividades por la huelga. La dirección de la empresa y los representantes de los trabajadores habrán de demostrar en las próximas horas si son capaces de cerrar la brecha que separa sus posiciones y llegar a un acuerdo que ponga fin al conflicto.














