La Audiencia Provincial de Cantabria ha impuesto una condena de tres años de prisión y una multa de 10.000 euros a un vecino de Santander por dedicarse al tráfico de cocaína desde su propia vivienda. La sentencia se ha basado en un acuerdo alcanzado entre la defensa del acusado y el Ministerio Fiscal, que el ahora condenado ha ratificado en la audiencia preliminar celebrada ante la Sección Tercera del tribunal.
Según consta en los hechos probados recogidos en la resolución judicial, el hombre operaba como punto de venta de estupefacientes atendiendo a clientes que se acercaban hasta su domicilio en la capital cántabra o a las inmediaciones del mismo. Esta actividad ilícita fue detectada por las fuerzas de seguridad, que procedieron a la entrada y registro de la vivienda.
Durante el registro policial, los agentes encontraron en el interior de la casa un considerable alijo de drogas. En concreto, se incautaron 190 gramos de cocaína, cuyo valor en el mercado ilegal se estimó en 9.060 euros, además de 94 gramos de cannabis, valorado en 640 euros. Junto a la sustancia, se halló también dinero en efectivo por importe de 5.805 euros, que según la investigación procedía directamente de la venta de los estupefacientes.
El registro no solo permitió localizar la droga y el dinero en metálico, sino también otros elementos vinculados a la actividad delictiva. Entre ellos figuraban 84 décimos de lotería nacional, que habían sido adquiridos con el dinero obtenido del tráfico de drogas, según recoge la sentencia.
El tribunal ha considerado al acusado autor de un delito contra la salud pública, en su modalidad de sustancias que causan grave daño a la salud, tipificado en el Código Penal. Sin embargo, para fijar la pena se ha tenido en cuenta la concurrencia de una circunstancia atenuante de la responsabilidad penal: la drogadicción del condenado. Esta consideración ha permitido modular la sanción dentro del marco legal previsto para este tipo de infracciones.
La condena incluye, además de los tres años de privación de libertad, el pago de una multa de 10.000 euros. El acusado, que ha reconocido los hechos en todo momento, ha ratificado el acuerdo alcanzado con la fiscalía durante la audiencia preliminar, lo que ha permitido dictar sentencia sin necesidad de celebrar un juicio oral completo.
Este caso se enmarca en la respuesta judicial continuada contra el menudeo de drogas en Santander, una ciudad que en los últimos años ha registrado múltiples operaciones y condenas por tráfico de estupefacientes desde viviendas particulares, conocidas coloquialmente como «narcopisos».













