El Tribunal de Cuentas ha destapado un sobrecoste cercano a los 20 millones de euros en la modificación del contrato de los nuevos trenes de ancho métrico para Cantabria y Asturias tras descubrirse que las unidades no cabían por los túneles de la red ferroviaria por incumplir el gálibo establecido. El organismo fiscalizador ha censurado en un informe de fiscalización de la contratación de Renfe para los ejercicios 2020 a 2024 las prescripciones técnicas de imposible ejecución que se incluyeron en los pliegos del contrato y que podían haberse resuelto consultando la base de datos de gálibos de la red.
El contrato inicial de suministro por parte de CAF de los 31 trenes de ancho métrico para ambas comunidades ascendía a 162,24 millones de euros más IVA. El problema surgido obligó a una modificación de 19,35 millones de euros, hasta los 181,6 millones, lo que representa un incremento del 11,93 por ciento sobre el precio inicial. De ese sobrecoste de 19,35 millones, más de 13,8 millones están relacionados con el propio suministro de los 31 trenes, 4,2 millones por trabajos de reingeniería y 1,3 millones por prestaciones adicionales.
El organismo fiscalizador indica que el ejercicio de la opción de compra de unidades adicionales de trenes se formalizó finalmente el 7 de febrero de 2025 por un precio de casi 37,2 millones de euros más IVA, alcanzando así el contrato un importe total de 218,78 millones más IVA. La modificación contractual que supuso el incremento de 19,4 millones de euros fue formalizada por Renfe en noviembre de 2024 y el propio Tribunal la ha calificado de no ajustada a derecho, respaldada por un informe jurídico que presenta importantes carencias en su motivación.
El informe ha analizado cómo se prepararon, adjudicaron y ejecutaron los contratos de Renfe Viajeros para la compra de 31 trenes de ancho métrico, que operan en las redes de Asturias y Cantabria, y seis trenes alpinos, evaluando su adecuación a los principios de legalidad, eficiencia y buena gestión pública. El Tribunal de Cuentas ha detectado ese sobrecoste en el informe de fiscalización de la contratación celebrada por Renfe para la adquisición y mantenimiento de trenes destinados a vías de ancho métrico y alpinos y su ejecución durante los ejercicios 2020 a 2024.
Las nuevas unidades circularán a un máximo de 100 kilómetros por hora y contarán con más de 200 plazas, incluyendo para personas con movilidad reducida, así como zonas para bicicletas o carritos de bebé. También tendrán wifi, enchufes y USB en todos los asientos. En total se entregarán 31 vehículos, 21 a Cantabria y 10 al Principado de Asturias.
El presidente del Partido Popular de Asturias, Álvaro Queipo, ha criticado que la operación para sustituir los trenes que no cabían por los túneles en Asturias y Cantabria ha supuesto un sobrecoste de 20 millones de euros, una cantidad que según ha criticado pagarán todos los asturianos. Ya sabemos que hay retrasos porque los trenes no han sido entregados en tiempo y seguimos esperando por ellos, ha manifestado Queipo, quien ha incidido en que ahora se ha descubierto que la gestión acarreó un incremento presupuestario de 20 millones de euros.
El objetivo era que en los primeros seis meses de 2026 se contara con los primeros trenes en circulación. Esto, de cumplirse los plazos, implicaría que la gratuidad de los servicios de Cercanías debería extenderse durante dos ejercicios, 2024 y 2025, lo que implicaría que el coste de la medida se iría por encima de los 23 millones de euros si se toma como referencia el de este año. El Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana anunció que en compensación por el retraso en la entrega de los nuevos trenes se iba a extender la gratuidad de los servicios ferroviarios de Cercanías de Asturias y Cantabria más allá del 31 de diciembre de 2023 hasta la llegada de todos los nuevos trenes.
El error con las medidas de los trenes de Cercanías de Cantabria y Asturias que Renfe ha encargado al fabricante vasco CAF acabó teniendo un coste que en principio no estaba previsto para las arcas públicas. Aunque el Gobierno ha asegurado desde que estalló el escándalo que el hecho de no haber comenzado a fabricar los trenes ha evitado que se malgastaran recursos públicos y que no se había producido ningún sobrecoste en el proyecto, la realidad es que las compensaciones que el Ejecutivo ha tenido que dar a ambas comunidades autónomas para apaciguar los ánimos y proteger de paso los votos de los respectivos gobernantes, uno socialista, Adrián Barbón, y otro aliado del PSOE, Miguel Ángel Revilla, en las elecciones autonómicas de primavera tendrán un coste que rondará los 20 millones de euros.
El Tribunal de Cuentas critica la gestión de Renfe en el contrato de trenes que no cabían en los túneles de Cantabria y Asturias, señalando falta de diligencia. El informe revela que Renfe incluyó en los pliegos unas prescripciones técnicas imposibles, al exigir gálibos incompatibles con las vías existentes. La modificación contractual elevó el coste en 19,4 millones de euros, alcanzando un total de 218,8 millones, y no se ajustó a derecho, según el Tribunal de Cuentas. Renfe y Adif cesaron a los responsables de los fallos en los trenes de Asturias y Cantabria tras el estallido del escándalo. El pasado día 20 de febrero, el mismo en que se conocieron las salidas de Isabel Pardo de Vera como secretaria de Estado de Transportes y de Isaías Táboas como presidente de Renfe por la crisis, se produjo el relevo en la cúpula de la empresa pública.












