La Diócesis de Santander, a través de la Fundación Reina de la Montaña, ha trazado un proyecto para revitalizar el santuario de La Bien Aparecida y su entorno mediante la puesta en marcha de un laboratorio digital internacional centrado en el turismo religioso a escala mundial. La iniciativa ha sido presentada por el obispo de Santander, Arturo Ros, a la presidenta de Cantabria, María José Sáenz de Buruaga, en una reunión celebrada en la sede del Ejecutivo autonómico.
Buruaga ha trasladado al prelado el respaldo institucional del Gobierno de Cantabria a una propuesta que ha calificado de “iniciativa extraordinaria”, al entender que no solo contribuirá a poner en valor el patrimonio arquitectónico que acoge a la patrona de Cantabria, sino que también servirá para promover la convivencia e impulsar el turismo religioso en la comunidad. El planteamiento se enmarca en un plan más amplio que todavía se encuentra en una fase inicial de definición de contenidos.
Según ha explicado el obispo, el laboratorio digital internacional pretende abrir una línea de trabajo inédita en el estudio del turismo religioso en todo el mundo, con la idea de desarrollar una experiencia que pueda implantarse después en otros países. La propuesta aspira, además, a convertir este enclave en un referente capaz de proyectar la comarca del Asón y la zona oriental de Cantabria más allá de su dimensión estrictamente local.
Ros ha defendido que se trata de un proyecto “ilusionante, maduro y con gran capacidad transformadora”, llamado no solo a reforzar el valor del santuario, sino también a revitalizar económica, social y culturalmente su entorno. En esa línea, ha subrayado que la actuación pretende actuar sobre un espacio “icónico” de Cantabria y acompañar su conservación con una transformación integral del conjunto.
La iniciativa se apoya en la Fundación Reina de la Montaña, creada por la Diócesis de Santander el pasado mes de febrero tras más de cinco años de trabajo. Según la documentación difundida por la propia diócesis, el origen del proyecto está en la necesidad de acometer actuaciones de conservación y mantenimiento en las instalaciones y edificios anexos al santuario, al tiempo que se impulsa su renovación y puesta en valor.
Además de ese horizonte de conservación, el plan contempla también otros ejes de trabajo ya planteados en la anterior propuesta compartida por la Diócesis y la Orden Trinitaria, entre ellos la gestión patrimonial, el refuerzo de la actividad religiosa y social, la conservación del patrimonio monumental y la potenciación del peregrinaje y del turismo responsable. Esa hoja de ruta incluye igualmente la readaptación para uso alberguero de las edificaciones existentes y la creación de una plataforma innovadora vinculada al patrimonio, la espiritualidad y el turismo.
En su reunión con Buruaga, Arturo Ros también informó de los fines de la nueva fundación y de la voluntad de seguir avanzando en un proyecto de gran alcance que aún está en fase de diseño. Por parte del Gobierno, la presidenta y el obispo coincidieron en la necesidad de seguir perfilando una actuación ambiciosa sobre un enclave que forma parte de la identidad sentimental y religiosa de Cantabria.













