La presidenta de Cantabria, María José Sáenz de Buruaga, y el presidente de la Fundación eAtlantic y exlehendakari del Gobierno vasco, Íñigo Urkullu, han defendido este jueves la creación de la Macrorregión Atlántica como una “gran oportunidad de desarrollo” para los territorios que integran la fachada atlántica europea. Ambos han mantenido un encuentro en la sede del Ejecutivo cántabro para analizar el alcance de este proyecto, que cuenta con el respaldo del Consejo Europeo y prevé su puesta en marcha en 2027.
Durante la reunión, la presidenta y el exlehendakari han puesto el acento en la capacidad de esta futura estructura para mejorar la articulación del espacio atlántico y reforzar las conexiones entre sus distintos territorios. En concreto, han destacado la importancia de impulsar las infraestructuras ferroviarias y logísticas, así como de avanzar en la coordinación de políticas comunes en ámbitos estratégicos para el desarrollo económico y social.
Según ha explicado el Gobierno de Cantabria, ambos dirigentes han coincidido también en la necesidad de territorializar las recomendaciones recogidas en los informes elaborados por Mario Draghi y Enrico Letta, documentos que han sido asumidos por el Consejo y la Comisión Europea. En opinión del Ejecutivo autonómico, esas conclusiones encajan con el modelo de desarrollo que Cantabria está promoviendo en esta legislatura.
Buruaga ha trasladado a Urkullu la disposición del Gobierno regional a colaborar en todas aquellas iniciativas que resulten beneficiosas para la comunidad autónoma. La presidenta ha subrayado, además, que la Macrorregión Atlántica ha sido una aspiración compartida por los distintos gobiernos desde el año 2000 y ha sostenido que, en este momento, resulta todavía más necesario definir objetivos y proyectos comunes.
En esa línea, la jefa del Ejecutivo cántabro ha defendido que la acción conjunta entre territorios ofrece una mayor capacidad de desarrollo y permite afrontar con más solvencia los desafíos compartidos. La idea de fondo, según trasladó, es avanzar hacia un marco de cooperación más sólido que ayude a ganar peso político y económico en el conjunto de la Unión Europea.
La reunión también ha servido para abordar el papel de las redes de transporte de energía, un ámbito en el que ambos han coincidido en la necesidad de reforzar las conexiones y de fortalecer las regiones industriales. Junto a ello, han apuntado la conveniencia de mejorar las infraestructuras y de reducir las desigualdades entre territorios, dos objetivos que consideran inseparables del futuro de la fachada atlántica.
Tanto Buruaga como Urkullu han vinculado la Macrorregión Atlántica con proyectos estratégicos de mayor calado, entre ellos la cooperación portuaria, el impulso del hidrógeno verde y la mejora de las conexiones ferroviarias y logísticas. En su opinión, se trata de una herramienta clave para ordenar esfuerzos, coordinar prioridades y favorecer una respuesta común en una amplia área geográfica con intereses compartidos.
Además, ambos han apostado por la colaboración público-privada como vía para poner en marcha actuaciones en red en las que participen no solo los gobiernos, sino también la sociedad civil y otros agentes económicos y sociales. Urkullu ha insistido en que la puesta en marcha de esta macrorregión abre una oportunidad evidente en distintos ámbitos y ha defendido la necesidad de articular iniciativas conjuntas entre distintos niveles institucionales.
La Fundación eAtlantic, presidida por Urkullu, fue creada con el objetivo de favorecer el entendimiento entre agentes públicos y privados de la fachada atlántica europea y de impulsar su prosperidad. La entidad sitúa en el centro de su trabajo la gobernanza multinivel y la implicación de las instituciones más cercanas a la ciudadanía para reforzar la presencia del espacio atlántico en la agenda europea.
La Macrorregión Atlántica es un proyecto impulsado desde hace años por distintos gobiernos y regiones del arco atlántico y ha ido ganando peso en la agenda comunitaria. En ese contexto, el Consejo Europeo ya ha fijado el horizonte de 2027 para su desarrollo, dentro de una estrategia macrorregional que pretende dar una respuesta coordinada a los retos compartidos del litoral atlántico europeo.













