El Hospital Universitario Marqués de Valdecilla se ha colocado a la cabeza mundial en el tratamiento quirúrgico de tumores del sistema nervioso al completar su círculo tecnológico con la puesta en marcha de la radioterapia intraoperatoria, que se suma al microscopio robotizado y la endomicroscopía láser confocal. De esta forma, Valdecilla se convierte en el primer centro a nivel nacional y uno de solo tres en todo el mundo —junto a la Technische Universität München en Alemania y el Harvey Cushing Institutes of Neuroscience del North Shore University Hospital en Nueva York— que cuenta con esta tríada de aparatos de última generación.
Estos equipos permiten a los neurocirujanos de Valdecilla abordar casos complejos que llegan de toda Cantabria y otras comunidades autónomas, atacando con precisión quirúrgica las células tumorales mientras preservan al máximo el tejido sano. El resultado es un salto en la seguridad de los pacientes y una mejora notable en su calidad de vida tras la operación, algo que en un hospital referente como este se traduce en esperanza tangible para familias enteras.
El microscopio robotizado, por ejemplo, revoluciona las intervenciones al memorizar posiciones de trabajo y detectar tejido tumoral incluso en zonas anatómicamente ocultas, gracias a diferentes tipos de fluorescencia y una visión en 3D que da al cirujano el control absoluto. Ya con la endomicroscopía láser confocal, o biopsia digital, los especialistas escanean los tejidos en tiempo real y determinan con exactitud qué es tumoral y qué sano, colaborando en remoto con patólogos que reciben imágenes de alta calidad. Todo sin necesidad de biopsias invasivas, lo que ahorra tejido cerebral precioso y acelera el diagnóstico en quirófano.
Estos avances habían situado ya a Valdecilla en la élite de la Neurocirugía. Ahora, la guinda llega con la radioterapia intraoperatoria Intrabeam 600, aplicada por primera vez en un paciente con tumor cerebral metastásico. Esta técnica administra la radioterapia en el mismo acto quirúrgico, eliminando las esperas de semanas para sesiones externas y dejando al tumor sin margen de recuperación. El beneficio es doble: más seguridad al neutralizar el riesgo de inmediato y menos visitas al hospital, lo que aligera la carga para el paciente y mejora su día a día postoperatorio.
Por el momento, la tecnología se destina a casos complejos de tumores cerebrales, aunque las indicaciones están en evolución y se prevé extenderla pronto a tumores espinales. Valdecilla acumula una sólida experiencia en radioterapia intraoperatoria (RIO) en otras áreas como Cirugía General y Digestivo, Cirugía Torácica o Ginecología, y ahora da el salto a Neurocirugía tras una inversión en equipamiento, formación de profesionales y puesta en marcha impecable.
Todo este proceso se basa en un flujo multidisciplinar, con equipos de distintas especialidades que se coordinan en comisiones clínicas para diseñar tratamientos personalizados. Diagnósticos precisos, terapias integradas y un enfoque en el paciente definen esta apuesta de Valdecilla, que no solo pone a Cantabria en el mapa de la medicina de vanguardia, sino que ofrece a sus vecinos y a pacientes de toda España un nivel de atención que pocos hospitales del mundo pueden igualar.












