Más de 150 personas —según la organización— se concentraron este mediodía en Potes para exigir estabilidad en el servicio pediátrico de Liébana, una comarca que lleva veinte meses sin médico especialista. La protesta, convocada en el templete frente a la Torre del Infantado, se mantuvo a pesar del reciente anuncio del consejero de Salud, César Pascual (PP), que confirmó la llegada de una pediatra de Reocín para atender cuatro días a la semana en el centro de salud potesino.
Sandra Calabuig, portavoz de la Plataforma Ciudadana Por un Pediatra en Liébana, leyó un manifiesto en el que denunció como «inadmisible» una situación que nunca debió producirse. «Como madre y vecina, lamento profundamente la ausencia de un pediatra estable para nuestros hijos», afirmó, criticando que se hayan «normalizado las carencias» y que las explicaciones oficiales hayan sido «vagas e inconsistentes«. Recordó el «incumplimiento» de Pascual al no declarar la plaza de difícil cobertura, sus declaraciones sobre la falta de profesionales disponibles —cuando una pediatra se ofreció voluntariamente— y la excusa de la interinidad de la profesional, que ahora «de repente» sí puede compatibilizar consultas.
La plataforma considera «temporal e insuficiente» la solución propuesta, que no crea plaza fija ni establece un plazo definido. «No se aclara qué ocurrirá con el próximo problema», lamentan, añadiendo que la pediatra también debe atender un día en Puentenansa y cubrir turnos en San Vicente de la Barquera, reduciendo el tiempo efectivo de atención en Liébana. «Es una realidad organizativa que debe explicarse con transparencia», exigen las familias, que sentencian: «las soluciones temporales no funcionan y las promesas sin compromiso no sirven«.
Calabuig dejó claro que la movilización «no va de política, partidos ni ideologías«, sino de «salud, niños y derechos básicos«. «No hay partido detrás, solo personas cansadas de excusas y contradicciones», respondió al consejero, que había cuestionado la existencia de una fuerza política tras la plataforma. Las familias reiteraron que no piden «privilegios ni favores«, sino una atención pediátrica digna para una zona rural.
El manifiesto mostró apoyo explícito a la pediatra y reclamó para ella condiciones laborales estables: un contrato definido que garantice su continuidad y evite nuevas precariedades. «Merecéis condiciones justas, claras y estables», leyeron los asistentes. Finalmente, Calabuig advirtió que las movilizaciones continuarán hasta lograr un compromiso «firme, claro y duradero» que asegure la atención pediátrica que los niños lebaniegos «merecen«.
La concentración refleja el hartazgo acumulado en Liébana tras casi dos años de lucha. Las familias exigen que la solución sea estructural, no un parche que vuelva a dejarlos en el vacío cuando surjan imprevistos. La pelota, ahora, está en el tejado de la Consejería de Salud.













