El proyecto Olucas Surf Center aspira a ir mucho más allá de una piscina de olas. La iniciativa, presentada por el Gobierno de Cantabria como una de las grandes apuestas privadas vinculadas al surf en la región, se desarrollará en Ribamontán al Monte, concretamente en Villaverde de Pontones, sobre una superficie aproximada de 100.000 metros cuadrados y con una inversión prevista de 40 millones de euros.
La propuesta, que parte de la empresa guipuzcoana Wavegarden para la construcción de la piscina de surf, reserva unos 23.000 metros cuadrados a la propia instalación deportiva. Sin embargo, el planteamiento global del complejo es mucho más amplio y contempla espacios dedicados a restauración, alojamiento, bienestar, formación, eventos y actividades de ocio al aire libre. La previsión que manejan sus promotores es que el recinto pueda recibir alrededor de 200.000 visitantes al año, una cifra que sitúa el proyecto entre las actuaciones privadas de mayor alcance anunciadas en Cantabria en los últimos tiempos.
La puesta en marcha de este desarrollo no será inmediata. Antes deberá superar una tramitación administrativa compleja, comenzando por la declaración como Proyecto Singular de Interés Regional (PSIR), una figura necesaria para poder actuar sobre unos terrenos que en la actualidad están clasificados como suelo rústico. Los promotores ya han solicitado ese reconocimiento y la documentación ha sido remitida tanto al Ayuntamiento de Ribamontán al Monte como a la Consejería de Turismo, que debe elaborar los informes correspondientes.
A partir de ahí, será la Consejería de Fomento la encargada de elevar el expediente al Consejo Regional de Ordenación del Territorio y Urbanismo (Crotu) y a la comisión de área del Parlamento, una comparecencia que se espera para septiembre. Según explicó el consejero de Fomento, Roberto Media, el objetivo es que el PSIR quede aprobado en un plazo aproximado de “un año y algo”, siempre que la tramitación avance sin nuevos retrasos. En esa explicación estuvo acompañado por uno de los promotores, Ignacio Martínez-Peñalver, y por el consejero de Turismo, Luis Martínez Abad.
El Ejecutivo cántabro defiende el proyecto como una oportunidad para reforzar la posición de la comunidad en la industria del surf. Media insistió en que Cantabria quiere consolidarse como un referente de este deporte y situó el impulso de esta iniciativa dentro de esa estrategia. También subrayó que la instalación tendrá un consumo de agua “muy bajo”, según la tecnología que incorpora, y comparó su demanda con la necesaria para llenar dos piscinas corrientes o mantener tres hoyos de un campo de golf.
Otro de los puntos que destacó el consejero de Fomento es que, al tratarse de un PSIR, la promotora deberá ceder una parte relevante del suelo para usos de interés general, entre ellos vivienda de protección o cualquier otra actuación que pueda beneficiar a la comunidad autónoma. En paralelo, rechazó las críticas dirigidas al proyecto y defendió que contará con amplias zonas verdes, manteniendo la imagen paisajística asociada a Cantabria.
Desde la parte promotora, Ignacio Martínez-Peñalver defendió la ubicación elegida y la oportunidad que, a su juicio, representa para Cantabria en el norte de España. Sostuvo que la posición geográfica del proyecto permite conectar de forma natural con surfistas y escuelas de toda la cornisa cantábrica, y convertir el complejo en un punto de encuentro y de referencia para este deporte. En su intervención, también insistió en que las piscinas de olas están transformando la industria del surf de una forma comparable a la que los telesillas supusieron en su momento para el esquí.
Martínez-Peñalver puso el foco, además, en el alcance social de la instalación. Según explicó, la tecnología patentada de Wavegarden hará posible generar más de veinte tipos de olas adaptadas a distintos niveles, con una capacidad de hasta 1.000 usuarios por hora. A su juicio, eso puede abrir la práctica del surf a perfiles que tradicionalmente han tenido menos facilidad de acceso, como niños, mujeres o personas con discapacidad, al ofrecer un entorno más controlado y accesible para iniciarse o progresar en el deporte.
Sobre los plazos, el promotor advirtió de que todo dependerá de la evolución administrativa del PSIR. Recordó que la construcción de una instalación de estas características suele requerir entre año y medio y dos años, por lo que cualquier demora en la aprobación del planeamiento retrasaría también el inicio de las obras. En ese sentido, la tramitación urbanística se convierte en el principal condicionante para que el proyecto pueda arrancar en plazo.
El consejero de Turismo, Luis Martínez Abad, cerró la presentación defendiendo que la piscina de olas no debe verse como una amenaza para el sector del surf en Cantabria, sino como un complemento. A su juicio, la inversión representa una buena noticia para la región porque une deporte y turismo en una misma propuesta y abre la puerta a una desestacionalización real de la actividad, uno de los grandes objetivos del sector turístico cántabro.













