El consejero de Salud del Gobierno de Cantabria, César Pascual, ha pedido este miércoles a los juristas que introduzcan «el debate moral y político» en sus propuestas sobre derecho, salud y tecnologías emergentes, considerándolo el único camino para garantizar la confianza ciudadana y, con ella, la supervivencia del sistema sanitario. Así lo ha manifestado durante la inauguración del XXXIV Congreso de Derecho y Salud, que se celebra en Santander hasta este viernes y que tiene como lema este año «Salud y tecnologías emergentes».
Pascual ha subrayado que la confianza ciudadana «no se decreta, sino que se construye garantizando privacidad, explicando y poniendo la tecnología al servicio de las personas, y no al revés». Y ha sido contundente: «Sin confianza ciudadana, ningún sistema sanitario sobrevive».
El derecho llega tarde a la tecnología
El consejero ha alertado de que las tecnologías tienen la característica «peligrosa» de que «avanzan, aunque las instituciones duden», y ha animado a los presentes a «no llegar tarde». «Cuando el derecho llega tarde a la tecnología, no regula el cambio, lo persigue, normalmente perdiendo», ha advertido Pascual.
Para el consejero es fundamental «ser ambiciosos y liderar un proceso que no permita que el sistema sanitario sea tecnológicamente brillante y humanamente injusto, brillante en datos y mediocre en comprensión». Ha criticado que la tecnología «no siempre democratiza, a veces concentra poder, genera nuevas desigualdades o hace invisible lo importante».
Los datos sanitarios son dignidad, no petróleo
Pascual ha puesto especial énfasis en lo que ha calificado como «línea roja»: los datos sanitarios de las personas «no son petróleo, son dignidad». Por eso ha defendido «una salud digital útil, segura, ética y profundamente humana, no una digitalización estética, una transformación con declaraciones bonitas y como escaparate».
El consejero ha destacado que durante décadas «el derecho ha protegido a las personas frente a los abusos del poder», pero ahora ha aparecido el «poder algorítmico… difícil de entender y probablemente mucho más influyente de lo que imaginamos». Esta nueva realidad requiere, a su juicio, una respuesta jurídica que acompañe el desarrollo tecnológico sin perder de vista la dimensión humana.
Juristas, tecnólogos, médicos y gestores deben hablar el mismo idioma
En un contexto de rápida transformación digital del sector sanitario, Pascual ha señalado que «necesitamos juristas capaces de entender tecnología y de entender tecnologías aplicadas a la sanidad, pero también tecnólogos capaces de entender derecho, médicos que comprendan la gobernanza del dato y la gobernanza jurídica, y gestores capaces de entender que no todo lo técnicamente posible es éticamente aceptable».
El mensaje ha sido claro: «Si algún día logramos hospitales más inteligentes, algoritmos más precisos y sistemas más predictivos pero el ciudadano siente que ha perdido humanidad, confianza o dignidad, habremos fracasado profundamente».
Participan el TSJC, Juristas de la Salud y el Ayuntamiento de Santander
En la inauguración del congreso han participado también el presidente del Tribunal Superior de Justicia de Cantabria (TSJC), José Arsuaga; el presidente de Juristas de la Salud y director general de Simplificación Administrativa y Patrimonio de la Xunta de Galicia, José María Barreiro; y el teniente de alcalde de Santander, Javier García.
El congreso aborda hasta el viernes el binomio salud y tecnologías emergentes
El XXXIV Congreso de Derecho y Salud, organizado por Juristas de la Salud, se desarrolla hasta este viernes y aborda en sus sesiones el binomio «Salud y tecnologías emergentes». Durante las tres jornadas, especialistas de distintos ámbitos debatirán sobre los retos jurídicos y éticos que plantean los avances tecnológicos en el sector sanitario, desde la inteligencia artificial hasta la protección de datos personales.
El evento concentra en Santander a juristas, sanitarios, gestores y tecnólogos que buscan establecer un marco común para regular la aplicación de las nuevas tecnologías en medicina sin perder de vista la dimensión humana del cuidado de la salud.











