Cantabria afronta este martes una jornada complicada en la lucha contra los incendios forestales, con 26 focos activos localizados principalmente en el occidente de la comunidad. Las llamas se extienden por áreas de los municipios de Valdáliga, Rionansa, Lamasón, Cabuérniga, Los Tojos, Arenas de Iguña y Cieza, donde los equipos de extinción trabajan de manera continuada desde las primeras horas de la madrugada.
Según el Gobierno regional, la pasada noche ha sido la más difícil del año en cuanto a tareas de control y extinción. Durante la jornada de ayer lunes se registraron 56 incendios en distintos puntos del territorio, una cifra que refleja la magnitud del problema y la tensión que atraviesan los operativos desplegados por la Consejería de Desarrollo Rural.
El fuego más virulento se localiza en Cires (Lamasón), donde se ha requerido el apoyo del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico con el envío de un helicóptero de la Brigada de Refuerzo contra Incendios Forestales (BRIF) de Soria. Este refuerzo se suma a los medios terrestres y aéreo desplegados por el Gobierno cántabro en varias zonas de la región.
Las condiciones meteorológicas adversas, con vientos fuertes y ausencia de precipitaciones, siguen complicando las labores de control. Los índices de riesgo de incendio permanecen en niveles muy altos en todo el territorio, lo que obliga a mantener el dispositivo regional completamente operativo.
A lo largo del día se llevará a cabo una nueva evaluación de la situación para determinar si es necesario solicitar más medios aéreos al Ministerio, en función de la evolución de los focos y de la previsión meteorológica.
Desde octubre de 2024, el operativo de extinción está dirigido por Ángel Serdio Cosío, quien ha insistido en la necesidad de extremar la coordinación entre los distintos servicios y ha reiterado el llamamiento a la ciudadanía para que evite cualquier actividad que pueda generar nuevos incendios, dada la delicada situación actual en el oeste de Cantabria.












