Un grupo de vecinos del barrio santanderino de El Sardinero ha alzado la voz para denunciar públicamente el deterioro que, aseguran, sufre esta emblemática zona de la ciudad. A través de un manifiesto difundido este lunes, expresan su preocupación por el rumbo que ha tomado la planificación urbana en el entorno, alertando de una pérdida progresiva del “carácter distinguido” que siempre caracterizó al barrio.
Los vecinos critican duramente la remodelación de espacios como la Plaza de Italia, que, en su opinión, ha perdido su identidad y elegancia, convirtiéndose en “un espacio frío y gris”. También señalan el declive del Gran Casino como símbolo de exclusividad, ahora rodeado de franquicias y locales de comida rápida, lo que consideran parte de una “banalización total del entorno”.
Otro de los puntos conflictivos señalados en su denuncia es el tanque de tormentas, cuya ineficacia ha quedado patente, según afirman, en cada episodio de lluvias intensas, con la Plaza de Italia completamente inundada. A esto suman la paralización de proyectos prometidos como el rompeolas para estabilizar la Segunda Playa o la incertidumbre que rodea la actual remodelación de los Jardines de Piquío, temiendo que se repita “el mismo patrón de degradación”.
El escrito también hace referencia al mal estado del paseo marítimo, con barandillas oxidadas o sustituidas por elementos que no respetan el diseño tradicional, y al abandono del edificio del Rema, considerado en su día un referente cultural y social del barrio. Asimismo, se lamentan de que el Auditorium permanezca infrautilizado, sin una programación que aproveche su potencial, y critican el desorden estético en las terrazas de hostelería.
Los vecinos denuncian también la falta de mantenimiento general, desde señales de tráfico descuidadas hasta la inexistencia de iluminación navideña, mientras “las ratas ya han plagado nuestras calles”. También señalan las obras inacabadas en calles como Ramón y Cajal, Duque Santo Mauro y Luis Martínez, calificándolas de “desastre total”, con zonas ajardinadas convertidas en barrizales y sin respeto por las salidas peatonales de las viviendas.
Uno de los motivos que ha generado mayor indignación es el anuncio de que las ferias de Semana Grande no se trasladarán de su actual ubicación, pese a la promesa electoral de la alcaldesa Gema Igual y los estudios realizados hace un año para buscar una alternativa. “Un año más tendremos que soportar el ruido, la suciedad y la falta de aparcamiento, pagando además por estacionar con la OLA”, lamentan.
Como respuesta a esta situación, los vecinos anuncian que han iniciado los trámites para constituirse como asociación oficial con el objetivo de defender los intereses del barrio y convocan a otros ciudadanos a sumarse a la iniciativa a través del correo electrónico: asociacionvecinoselsardinero@gmail.com.













