El Gobierno de Cantabria ha puesto en marcha una campaña de concienciación dirigida a las familias con hijos en edad escolar con un mensaje claro: la vuelta al cole no tiene por qué suponer un desembolso desmedido ni un impacto ambiental innecesario. Desde la Dirección General de Comercio y Consumo se insiste en que una planificación cuidadosa de las compras, el aprovechamiento del material que ya se tiene en buen estado y la apuesta por el comercio de proximidad pueden aligerar notablemente la factura que cada septiembre pesa sobre los hogares cántabros.
La iniciativa se enmarca en un contexto marcado por la subida generalizada de precios y por la presión que el inicio del curso ejerce sobre la economía doméstica. Según los últimos datos disponibles, el coste estimado por alumno para este curso 2025-2026 se sitúa en torno a los 422 euros, aunque algunas organizaciones de consumidores elevan esa cifra hasta los 500 euros por estudiante. Ante este escenario, las autoridades regionales consideran fundamental que las familias adopten estrategias de consumo responsable que permitan contener el gasto sin merma en la calidad del material ni en las necesidades educativas del alumnado.
Una de las recomendaciones centrales es la elaboración de un presupuesto previo y la planificación de las compras con antelación. Lejos de la improvisación, se aconseja pensar con calma qué se necesita realmente para este año y ceñirse a lo esencial. En este sentido, hacer un inventario de lo que ya hay en casa —mochilas, estuches, carpetas, calculadoras o incluso ropa— se presenta como una práctica útil para evitar duplicidades innecesarias. Un nuevo curso no implica, necesariamente, estrenar todo el material si el que ya se posee sigue siendo funcional y está en buen estado.
Otra de las claves para ahorrar pasa por adelantar las compras al periodo estival, aprovechando las rebajas y ofertas típicas de los meses de julio y agosto. Los comercios suelen lanzar promociones específicas en estas semanas previas al inicio de las clases, lo que permite adquirir material escolar a precios más competitivos. Además, se recomienda realizar estas compras sin la presencia de los menores, salvo cuando sea estrictamente necesario —como para probarse calzado o ropa—, con el fin de evitar “caprichos” o la tentación de artículos de marca que pueden encarecer considerablemente la cesta de la compra.
El Gobierno de Cantabria pone también el foco en la reutilización y en la economía circular como herramientas de ahorro y sostenibilidad. Dar una segunda vida a libros de texto, uniformes o material escolar es un hábito que se quiere fomentar desde las instituciones. Para ello, se sugiere contactar con antiguos alumnos o familias cuyos hijos hayan finalizado ya el curso que ahora comienza, con el fin de intercambiar o adquirir libros y otros enseres que aún sean útiles. Algunos centros educativos cuentan con programas de intercambio de libros o de préstamo de material, por lo que se anima a las familias a consultar en las AMPA o en la dirección de los colegios e institutos sobre la existencia de estas iniciativas.
En el caso concreto de los libros de texto, Cantabria dispone de un programa de ayudas que permite a las familias beneficiarse de una subvención directa para la adquisición de este material. Gracias a esta medida, los alumnos de primero y segundo de Educación Primaria recibirán este año 100 euros por estudiante, mientras que el resto de alumnos de Primaria y de la ESO podrán acceder a una ayuda de 30 euros. Desde Comercio y Consumo se recuerda la importancia de informarse bien sobre las características y condiciones de este programa, preguntando directamente en el AMPA o en el centro escolar correspondiente.
Para las lecturas recomendadas a lo largo del curso, la opción más económica y sostenible es recurrir a las bibliotecas públicas. Estas instituciones ofrecen un amplio catálogo de títulos que cubren las necesidades lectivas del alumnado sin que las familias tengan que asumir el coste de compra de cada libro. Además, el uso de las bibliotecas fomenta entre los más jóvenes el hábito de la lectura y el respeto por los bienes comunes, valores que se alinean con los principios de consumo responsable que promueve el Ejecutivo regional.
La ropa es otro de los capítulos donde el ahorro y la reutilización pueden tener un impacto significativo. Se recomienda revisar el armario antes de comprar uniformes o prendas nuevas, y valorar la posibilidad de arreglar, adaptar o intercambiar ropa que aún esté en buen estado. En muchos centros existen bancos de ropa o sistemas de intercambio entre familias, una práctica que no solo reduce el gasto, sino que también contribuye a disminuir la huella ambiental asociada a la producción textil. Desde el Gobierno de Cantabria se quiere poner en valor este tipo de hábitos como parte de un consumo más consciente y respetuoso con el medio ambiente.
En lo que respecta a las compras online, la Dirección General de Comercio y Consumo recuerda la importancia de extremar las precauciones para garantizar la seguridad de las transacciones. Se recomienda pagar siempre con métodos seguros, utilizar tarjetas prepago para controlar el gasto y desconfiar de páginas web sospechosas o que no ofrezcan garantías suficientes. Es fundamental verificar que la dirección URL de la tienda comienza por “https”, lo que indica que la conexión está cifrada y es más segura. Además, se aconseja conservar siempre el ticket o comprobante de compra, así como leer detenidamente las condiciones de venta antes de finalizar el pago, para evitar sorpresas posteriores o dificultades en caso de reclamación.
El apoyo al comercio de proximidad es otro de los pilares de esta campaña. Comprar en tiendas de barrio no solo ayuda a mantener vivo el tejido comercial local, sino que también permite a las familias recibir un asesoramiento más personalizado y, en muchos casos, acceder a precios competitivos o promociones exclusivas. Además, el comercio local suele ofrecer mayor flexibilidad en políticas de devolución o cambio, algo que puede resultar especialmente útil en el caso de material escolar o ropa que, por diversos motivos, no termine siendo adecuado para el alumno.
La campaña del Gobierno de Cantabria se alinea con las recomendaciones que, en los últimos días, han difundido también organizaciones de consumidores como la OCU. Estas entidades insisten en la necesidad de planificar, comparar precios y apostar por el consumo colaborativo como fórmulas para hacer frente a una de las “vuelta al cole” más caras de los últimos años. En este sentido, se destaca que una misma tableta o ordenador portátil puede llegar a costar hasta 150 euros menos dependiendo de la tienda elegida, por lo que comparar modelos y precios en distintos establecimientos —tanto físicos como online— se revela como una medida de ahorro muy efectiva.
En definitiva, el mensaje que lanza el Ejecutivo regional es claro: con planificación, sentido común y un consumo más responsable, las familias cántabras pueden afrontar el inicio del curso escolar con menor presión económica y con un impacto ambiental reducido. Ahorrar, reutilizar y apoyar al comercio de proximidad no son solo consignas, sino herramientas prácticas que, bien aplicadas, pueden hacer la diferencia en la economía doméstica de miles de hogares en Cantabria.













