Los negocios de hostelería en Cantabria afrontan el inicio del verano con un ánimo positivo y con reservas que se han confirmado antes de lo habitual, según trasladan los profesionales del sector. La Asociación Empresarial de Hostelería de Cantabria (AEHC) apunta a una ocupación media regional situada en torno al 85% para los meses centrales de la temporada, una cifra que refleja tanto la demanda nacional como la atracción creciente de visitantes internacionales en zonas concretas.
En Santander confían en alcanzar como media un 80% de ocupación en julio, con la expectativa de que esa cifra suba unos cinco puntos en la segunda quincena de agosto, cuando la ciudad suele registrar mayor afluencia vinculada a eventos y al turismo de fin de semana. Esa subida estival similar se prevé en otros municipios costeros como Castro Urdiales.
Las localidades del litoral occidental muestran previsiones todavía más optimistas: en Suances y Santillana del Mar los profesionales estiman alrededor de un 75% de ocupación para julio y que el porcentaje se eleve hasta el 90% en agosto, mes en el que esas villas suelen concentrar la mayor parte del turismo veraniego. En la comarca de Liébana, destino vinculado al turismo de naturaleza y al Parque Nacional de Los Picos de Europa, la previsión se sitúa en torno al 85% para julio y agosto.
La AEHC subraya además que muchas reservas se han formalizado con anticipación, un movimiento que interpretan como señal de que el visitante que repite está jugando un papel importante en la estructura de la demanda este año. Esta tendencia de adelanto en las contrataciones está ligada, según los hosteleros, a la seguridad en la planificación del viaje y a la búsqueda de plazas en destinos concretos que mantienen alta demanda estival.
Respecto a la actividad registrada en los últimos meses, mayo y junio han mostrado una “gran ocupación” de turismo internacional en algunas zonas, especialmente en Liébana, lo que ha reforzado las expectativas del sector de cara al periodo estival. Ese flujo de viajeros extranjeros se suma al habitual movimiento nacional y a escapadas de última hora que nutren la temporada alta.
Los responsables empresariales consultados destacan que estos porcentajes previstos no son homogéneos en toda la comunidad: dependen del tipo de destino (playa, montaña o entorno urbano), la oferta de alojamientos y la programación de actividades locales. Por ello, mientras que algunas localidades costeras esperan máximos de ocupación en agosto, otras áreas mantienen una demanda más estable entre julio y agosto.
En este contexto, los establecimientos están preparando su oferta y recursos para atender el incremento de clientes previsto, ajustando servicios y personal para los picos de demanda y vigilando la evolución de las reservas de última hora. La expectativa es que, si no hay variaciones inesperadas en la demanda, el sector pueda consolidar una temporada positiva que permita recuperar facturación y reforzar el posicionamiento turístico de la región.













