La excavación del búnker que albergará la unidad de protonterapia del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla ha terminado con un sobrecoste de alrededor de dos millones y medio de euros, según publica este martes el Diario Montañés. La obra, una de las más complejas del complejo hospitalario, ha ido avanzando por fases y ya se encuentra en un momento decisivo para su desarrollo.
El proyecto forma parte de la implantación de la unidad de protonterapia en Valdecilla, una infraestructura de alta precisión destinada al tratamiento oncológico y en su momento considerada estratégica para el hospital y para el sistema sanitario de Cantabria. La construcción del búnker se adjudicó en 2024 por algo más de 16 millones de euros más IVA, con un presupuesto final que se acercaba a los 20 millones, y con un plazo de ejecución de 24 meses.
Según la información publicada sobre el proceso, la obra comenzó con una fase de excavación en profundidad y hormigonado del espacio subterráneo que alojará la máquina de protonterapia y sus salas anexas. En paralelo, el desarrollo del proyecto exigió múltiples actuaciones previas, como estudios geotécnicos, rediseño de accesos, modificación de circulaciones internas y ajustes en el plan de autoprotección del hospital.
La complejidad técnica del búnker ha sido uno de los factores determinantes de la actuación. El espacio debe contar con un cierre superior de gran espesor y con unas dimensiones muy concretas para dar cabida al acelerador de partículas y al equipamiento auxiliar, lo que ha obligado a excavar un volumen equivalente al de un edificio de varias plantas bajo rasante.
Las obras de protonterapia de Valdecilla se plantearon desde el principio como una intervención que no alterara el funcionamiento normal del hospital, aunque sí ha requerido reorganizar accesos, recorridos interiores y zonas de seguridad. En el desarrollo del proyecto han participado la ingeniería redactora, la dirección facultativa, la constructora y la empresa fabricante de la máquina, en un proceso de coordinación continua.
La unidad de protonterapia está prevista para estar operativa en 2027 si no surgen retrasos técnicos o administrativos. El calendario depende también de la autorización definitiva del Consejo de Seguridad Nuclear, uno de los hitos pendientes para completar la puesta en marcha del servicio.
La maquinaria principal, fabricada por Varian, permanece almacenada en Alemania mientras continúan los trabajos de acondicionamiento del búnker y de las estructuras auxiliares. Junto a ella se instalarán también un nuevo TAC y una resonancia magnética, lo que convertirá la unidad en un recurso de alta tecnología para la atención oncológica en Cantabria.
El proyecto ha requerido, además, actuaciones complementarias de gran alcance, entre ellas la habilitación de un nuevo acceso por la calle Segundo López Vélez, la reubicación de la entrada a Farmacia y el refuerzo de las infraestructuras de servicios afectados por las obras, desde saneamiento y electricidad hasta elementos de urbanización y seguridad. Todo ello se ha ido ejecutando por fases para no interrumpir la actividad asistencial del hospital.
Cantabria fue de las primeras comunidades en ponerse a la cabeza de la protonterapia pública cuando el Gobierno regional empezó a mover el proyecto de Valdecilla con la idea de convertir el hospital en la primera unidad pública de protones del país, una apuesta que fue tomando forma con la autorización del contrato en 2021, la creación de la comisión interdisciplinar, la búsqueda de financiación y los primeros pasos administrativos hasta llegar a la adjudicación de las obras del búnker y a la previsión de que la unidad pueda estar operativa en 2027. En ese recorrido, el proyecto cántabro se presentó siempre como una iniciativa propia y pionera, financiada al cien por cien con fondos públicos, en contraste con otras comunidades que se sumaron después al mapa de la protonterapia española.efe+5
Con el paso del tiempo, aquella ventaja simbólica de ser “los primeros” se ha ido estrechando porque el resto de comunidades ha acelerado sus propios proyectos, impulsadas por la donación de equipos de la Fundación Amancio Ortega y por nuevas licitaciones y obras en Galicia, Cataluña, Andalucía, Canarias, Madrid, Valencia o Euskadi, de forma que Cantabria ya no aparece sola en la salida y ahora comparte protagonismo con otras regiones que también quieren tener sus unidades en marcha. Dicho de otra manera, Cantabria sigue teniendo la singularidad de haber sido la pionera en apostar por una protonterapia pública y propia, pero el calendario se ha ido alargando y la foto actual es la de una carrera mucho más abierta, en la que otros proyectos han avanzado más que los de Cantabria.














