El delegado del Gobierno en Cantabria, Pedro Casares, ha puesto en valor este martes las actuaciones desarrolladas por la Confederación Hidrográfica del Cantábrico (CHC) para la mejora ambiental y la recuperación del espacio fluvial del río Saja a su paso por Cabezón de la Sal, Mazcuerras y Reocín, unas obras financiadas por el Gobierno de España con 9 millones de euros.
Casares ha subrayado que se trata de una intervención “muy ambiciosa” y de largo recorrido, orientada tanto a reducir el riesgo de inundaciones como a devolver valor ambiental a este tramo del cauce, de modo que también pueda ser disfrutado por la ciudadanía. En su intervención, ha recordado el impacto que tuvieron las inundaciones de enero y octubre de 2019 en esta zona del Saja y ha defendido que los vecinos “merecen vivir con tranquilidad” sin tener que estar pendientes del río cada vez que se producen episodios de lluvias intensas.
La inauguración de estas actuaciones ha contado con la presencia de la presidenta de la CHC, Bárbara Monte, y de los alcaldes de Cabezón de la Sal, Mazcuerras y Reocín, Víctor Reinoso, Javier Camino y Pablo Diestro, respectivamente, además de concejales de las tres corporaciones y regidores pedáneos. El acto ha servido para presentar el resultado de unos trabajos que se han prolongado desde septiembre de 2023 hasta estos primeros días de abril de 2026.
El primero de los proyectos ha consistido en la recuperación medioambiental del río Saja entre los puentes de Santa Lucía y Virgen de la Peña, en el tramo comprendido entre Cabezón de la Sal y Mazcuerras, con una inversión de 5,23 millones de euros. La actuación se ha desarrollado sobre 6,3 kilómetros de espacio fluvial y, según la información difundida, beneficiará a una población superior a los 8.000 habitantes.
Entre las intervenciones ejecutadas figuran la mejora de las márgenes, la eliminación de obstáculos transversales, la reactivación de brazos históricos del río y la gestión de la vegetación, incluyendo la retirada de especies alóctonas, la mitigación de invasoras y la plantación de autóctonas. También se han construido motas de defensa contra inundaciones, de una altura media de un metro y alejadas del cauce, junto con setos, barreras de retención de sedimentos y zonas de amortiguación para aumentar la capacidad de laminación frente a avenidas.
A estas obras se han sumado acciones de divulgación, cartelería temática, voluntariado ambiental y colaboración con administraciones locales, centros educativos y entidades sociales para impulsar un acuerdo de custodia del territorio en este tramo del Saja. Con ello, la CHC ha buscado combinar la protección frente a inundaciones con una recuperación ecológica y social del entorno fluvial.
El segundo proyecto se ha desarrollado entre Caranceja, en Reocín, y Casar de Periedo, en Cabezón de la Sal, con una inversión de 3,76 millones de euros. En este caso, la restauración se ha centrado en un tramo de un kilómetro del río Saja, entre el puente de la N-634 a la altura de Casar de Periedo y la vega de Caranceja, una zona que abarca a unos 1.650 habitantes.
En este segundo ámbito se han recuperado antiguos brazos del río que habían quedado sin funcionamiento y se ha ejecutado una obra de paso bajo la carretera N-634 en Caranceja, junto con motas de protección en ambos núcleos de población. El objetivo, según ha explicado Casares, ha sido igualmente reducir el riesgo de inundación en ambas localidades y reforzar la tranquilidad de los vecinos del entorno.
La actuación en conjunto responde a una inversión superior a los 9 millones de euros y se enmarca en la estrategia del Gobierno de España para actuar sobre un problema histórico de avenidas en esta cuenca, al tiempo que se recupera el valor ambiental del Saja.













