La filial española de Nestlé ha concretado que el Expediente de Regulación de Empleo (ERE) anunciado en abril recaerá sobre 49 trabajadores de la fábrica de La Penilla, situada en Santa María de Cayón, en el municipio de Reocín. Esta cifra representa aproximadamente el 6 por ciento de la plantilla media de la planta cántabra, que se sitúa en torno a las 800 personas, lo que sitúa a La Penilla como uno de los centros industriales más afectados, en términos proporcionales, junto al de Pontecesures (Pontevedra).
La empresa ha trasladado esta previsión a los representantes de los trabajadores en la primera reunión de negociación del ERE, en el marco de un ajuste global que contempla hasta 301 despidos en seis centros de trabajo de Nestlé en España. Los otros emplazamientos implicados son Pontecesures (Pontevedra), Sebares (Asturias), Miajadas (Cáceres), Reus (Tarragona) y Girona, además de distintas oficinas centrales, equipos comerciales y centros logísticos repartidos por el territorio.
Desde la dirección de la compañía se justifica el ERE por un escenario de cambio en el sector del gran consumo, caracterizado por el aumento de los costes operativos, la evolución de los hábitos de consumo y el crecimiento de la marca de distribución, que obliga a reestructurar estructuras y reducir la masa salarial. La multinacional maneja una plantilla de unos 4.158 empleados en España, por lo que los 301 despidos supondrían algo más del 7 por ciento del total de la fuerza laboral, un porcentaje que genera especial preocupación en los centros de producción donde la proporcionalidad de los recortes es más elevada.
En el caso de La Penilla, los trabajadores se han mostrado “un poco en shock” ante la magnitud de los despidos, ya que el número de puestos en juego se considera elevado en relación con el tamaño de la planta. El presidente del comité de empresa de Nestlé en La Penilla, Juan Miguel González (UGT), ha calificado el ERE como “injustificable e inaceptable en todos los sentidos”, especialmente en una fábrica que, según apuntan desde la sección sindical, mantiene un nivel de beneficio que no justificaría un ajuste de esta envergadura.
El proceso de negociación, que se prolongará durante un mes, comenzó con la primera reunión entre la dirección y el comité de empresa esta semana, con una nueva cita prevista para el viernes 15 de mayo. En este periodo, los representantes sindicales se han marcado como objetivo mínimo intentar reducir al máximo el número de 301 despidos, impulsando soluciones alternativas como bajas incentivadas, movilidad interna y medidas de reestructuración que limiten el impacto en el empleo.
El consejero de Industria, Eduardo Arasti, ha trasladado a los representantes de la fábrica de La Penilla el “máximo apoyo” institucional del Gobierno de Cantabria ante el anuncio del ERE, al tiempo que ha reiterado la disposición de la Administración a colaborar en la búsqueda de fórmulas que atenúen el efecto social de los despidos. La dimensión del ERE en La Penilla, combinada con la relevancia de la planta como uno de los grandes centros industriales de la región, convierte esta reestructuración en uno de los expedientes laborales más sensibles abiertos en Cantabria en los últimos meses.
En paralelo, la empresa ha insistido en que la inversión en la factoría cántabra continúa y que el ajuste se enmarca en una transformación interna orientada a adaptar la estructura de la compañía a un entorno de mercado más competitivo y cambiante. No obstante, desde la plantilla se advierte de que cualquier reducción de empleo en La Penilla tendrá un impacto directo en el entorno socioeconómico comarcal, donde la fábrica de Nestlé concentra una parte significativa de los puestos de trabajo de alta cualificación.













