El delegado del Gobierno en Cantabria, Pedro Casares, ha anunciado que las obras de la rehabilitación y mejora integral del Desfiladero de La Hermida, en el municipio de Peñarrubia, se encuentran en su fase final y concluirán en las próximas semanas, antes del plazo inicialmente previsto. El responsable de la Administración general del Estado en Cantabria ha avanzado esta previsión durante una visita a los trabajos que se están ultimando en la localidad de La Hermida, acompañado por el alcalde de Peñarrubia, Secundino Caso.
Casares ha subrayado que la reforma de la carretera N‑621, en el tramo comprendido entre Castro Cillorigo (Asturias) y Panes, constituye la actuación de mayor envergadura realizada en la comarca de Liébana en décadas, con una inversión cercana a los 114 millones de euros gestionados por el Ministerio de Transportes. En su intervención, el delegado ha calificado la mejora del Desfiladero como una obra “sin precedentes”, por su impacto en infraestructuras, seguridad vial y sostenibilidad ambiental, y ha destacado que se ha ejecutado en un entorno de “enorme complejidad técnica” y de alta sensibilidad paisajística.
El representante del Estado ha valorado de forma expresa el “buen ritmo de ejecución” de la reforma, que ha permitido acelerar el calendario previsto, y ha incidido en la necesidad de preservar, al mismo tiempo, la esencia del espacio natural por el que discurre la N‑621, considerada por la Administración como “la carretera más bonita de España”. En este sentido, Casares ha subrayado que la actuación se ha desarrollado con “absoluto respeto al entorno y a la protección” del marco natural que envuelve el Desfiladero, incorporando criterios de sostenibilidad e integración paisajística, que incluyen la reordenación de la plataforma viaria, nuevas balsas de gestión de la escorrentía y la restauración de la vegetación periférica.
El delegado ha señalado que este proyecto forma parte de un compromiso explícito del Gobierno de Pedro Sánchez con Cantabria y con la comarca de Liébana, en el marco de sus políticas de lucha contra el despoblamiento y de mejora de la cohesión territorial. Desde su punto de vista, la mejora del Desfiladero no solo refuerza la seguridad y la eficiencia de la N‑621, sino que eleva la capacidad de conexión de Liébana tanto con el resto de Cantabria como con Asturias, lo que favorece la movilidad de los residentes y la atracción de turismo y servicios. Según Casares, se trata de “la mayor inversión en cien años” en la comarca, orientada a modernizar las comunicaciones de los municipios de la zona.
En el plano técnico, la reforma ha comportado una ampliación notable de la calzada a lo largo de los 17,2 kilómetros de travesía del Desfiladero, a través de la ejecución de voladizos de hormigón que han permitido incrementar el ancho útil de la vía sin afectar de forma masiva al talud natural. Además de la ampliación de la plataforma viaria, se han ganado “muchos apartaderos y pequeñas áreas de descanso y estacionamiento” que contribuyen a reducir la congestión punta, facilitar paradas controladas y mejorar la fluidez del tráfico para vecinos, transportistas y turistas.
El delegado ha agradecido la labor de la Demarcación de Carreteras del Estado en Cantabria y de la empresa adjudicataria, Puentes y Calzadas Infraestructuras S.A. (Grupo Puentes), por el “buen desarrollo de los trabajos” y, especialmente, por el “inmenso cuidado medioambiental” en la ejecución, que ha incluido la instalación de sistemas de contención, la mejora de la señalización y la incorporación de soluciones de permeabilidad y gestión de aguas. El propio Casares ha señalado que, en el estado actual de la obra, se están ultimando los remates en apartaderos, contenciones e instalaciones complementarias, tarea que irá seguida de la extensión de una capa de aglomerado a lo largo de los 17 kilómetros y de la ejecución de la pintada de marcas viales, lo que “concluirá esta ambiciosa y compleja actuación”.
Paralelamente, Casares ha destacado las mejoras adicionales que se han llevado a cabo en la travesía de La Hermida, en el marco de las mismas obras de la N‑621 y a propuesta del Ayuntamiento de Peñarrubia. En este ámbito, la Administración central ha calificado las actuaciones en el núcleo de La Hermida como una “humanización” de la travesía, que busca compatibilizar la función viaria con la calidad de vida del entorno urbano y la seguridad de los peatones. Entre las intervenciones realizadas figuran el acondicionamiento de tres zonas de parada y la mejora de dos aparcamientos: uno, ya existente en la entrada de la localidad, que ha sido reformado, y otro de nueva implantación en la salida, conectado con el núcleo mediante una acera pavimentada que permite el acceso peatonal sin conflictos con el tráfico rodado.
Asimismo, se han ejecutado tres pasos de peatones elevados para reforzar la seguridad en los cruces más conflictivos y se han adaptado las bajadas de pescadores existentes hacia el río Deva, garantizando su uso sin comprometer la estabilidad de taludes ni la continuidad de la plataforma viaria. El alcalde de Peñarrubia, Secundino Caso, ha elogiado tanto el conjunto de actuaciones en el Desfiladero como las mejoras específicas en La Hermida, destacando que la obra se ha convertido en un “destino en sí mismo” para el turismo y la promoción de Liébana. Según Caso, la reforma era la actuación más demandada por la población de la comarca y, en la práctica, la satisfacción de la gente queda reflejada tanto en la anchura y la seguridad de la nueva plataforma como en el nivel de detalle y la calidad estética con la que se ha ejecutado la mejora.














