El Ministerio del Interior ha iniciado conversaciones con el artista cántabro Okuda San Miguel para transformar el Palacio de Cortiguera, ubicado en Santander y de su propiedad, en un centro cultural de envergadura, según han informado fuentes próximas al proceso.
El delegado del Gobierno en Cantabria, Pedro Casares, avanzó que el departamento liderado por Fernando Grande-Marlaska se encuentra en una fase muy avanzada de negociaciones para asignar este inmueble histórico a una iniciativa cultural de carácter transformador, independiente de cualquier implicación municipal. Casares respondió de esta manera a las inquietudes planteadas por los medios sobre la posible reconversión del edificio en una vivienda particular por parte de una familia, subrayando que la opción en estudio posee un alcance mucho mayor y representa una oportunidad estratégica para la ciudad y la comunidad autónoma.
Posteriormente, ha trascendido la identidad del interlocutor privado involucrado: el santanderino Óscar San Miguel, conocido artísticamente como Okuda, quien en 2026 conmemora tres décadas de una carrera dedicada al arte urbano y contemporáneo, marcada por intervenciones murales de gran escala en diversas urbes internacionales. Recientemente, el artista ha festejado este hito con un manifiesto centrado en el «color y la diversidad», coincidiendo con la inauguración de su estudio Factory of Dreams, un espacio dedicado a la creación y difusión cultural.
Casares ha calificado el futuro centro cultural en el Palacio de Cortiguera como un proyecto transformador y una firme apuesta por las raíces culturales de la región, con expectativas de materialización en un plazo breve. «Si las gestiones prosperan, se convertirá en una iniciativa de profundo impacto para Santander y Cantabria, que beneficiará a un amplio colectivo y posibilitará la recuperación de un inmueble icónico de la urbe», ha manifestado el delegado durante su intervención en una jornada sobre la implementación de puntos violeta en centros educativos.
El Palacio de Cortiguera, emblemático testimonio arquitectónico de Santander, ha permanecido en un estado de deterioro progresivo durante años, pendiente de intervenciones que dependen de la coordinación entre administraciones estatales y locales, aunque en este caso el Gobierno central ha optado por una vía autónoma frente a la falta de compromisos concretos por parte del Ayuntamiento. La cesión al consistorio se descartó previamente ante la ausencia de una propuesta firme de rehabilitación y uso, lo que ha propiciado la exploración de alternativas con entidades privadas de proyección.
El Ministerio del Interior aspira a cerrar el acuerdo en el menor tiempo posible, con ambas partes trabajando en la resolución de los aspectos pendientes para avanzar hacia la firma definitiva. Este desarrollo se presenta como una vía idónea para revitalizar un bien patrimonial de relevancia, alineado con los objetivos de fomento cultural del Ejecutivo central y la trayectoria innovadora de Okuda, reconocido por su capacidad para fusionar arte contemporáneo con espacios históricos en proyectos de calado global.
Okuda San Miguel, nacido en Santander en 1980, ha consolidado su reputación mediante intervenciones que inundan entornos urbanos con explosiones cromáticas y geometrías audaces, extendiendo su influencia a esculturas e instalaciones que dialogan con el paisaje arquitectónico. Su reciente actividad en Madrid, como el diseño de un arco de bienvenida para el distrito de Usera, ilustra su vinculación con iniciativas públicas de transformación urbana a través del arte. La posible implantación de su visión en el Palacio de Cortiguera podría posicionar a Santander como referente en la integración de patrimonio y creación actual.












