El Racing volverá, por una tarde, a vestirse de los noventa. La camiseta elegida para la I Jornada Retro de LaLiga no es una prenda cualquiera, sino la misma piel que el equipo lució en la temporada 1996/97, confeccionada entonces —como ahora— por Austral, y que el conjunto cántabro recuperará frente a la UD Almería en los Campos de Sport el fin de semana del 11‑12 de abril.
La tela de la memoria
Blanca, limpia, atravesada por un verde sobrio y un negro discreto, la camiseta de aquella campaña resume una época en la que el Racing se aferraba a Primera con la naturalidad de quien se sabe parte estable del paisaje de la Liga. El escudo repetido en ‘jacquard’ sobre el pecho, casi en relieve, dibuja un mosaico de cruces de ancla que solo se aprecia al girar la tela hacia la luz, como esos recuerdos que no se ven a primera vista pero siguen ahí, intactos.
En los hombros, el logotipo de Austral se asoma como una marca de fábrica de aquellos años, acompañando unos detalles verdes y negros que dialogan con el blanco tradicional del Racing. El escudo es el de los noventa, ligeramente distinto al actual, más cercano en su grafismo a las fotografías en papel satinado y a los cromos que llenaban álbumes escolares. Y, en el frontal, el nombre de la firma aparece centrado, ocupando un lugar que hoy la normativa reserva al escudo o a la publicidad, un pequeño gesto de época que LaLiga ha permitido rescatar con las adaptaciones reglamentarias imprescindibles.
Esa camiseta, disponible ahora en preventa para los aficionados, se ofrece en versión sin publicidad o con el patrocinio actual y las modificaciones exigidas por el reglamento, manteniendo el precio de las elásticas de esta temporada. No es solo un producto; es una invitación a ponerse, literalmente, en la piel de un Racing que ya forma parte de la mitología reciente del club.
Aquel Racing del 96/97
Cuando uno se detiene en la lista de nombres que vistieron aquella camiseta, el retroceso en el tiempo es inmediato. Bajo los palos mandaba Ceballos, portero de reflejos felinos y carácter inconfundible; en la zaga, hombres como Diego López, Javi López, el gran Jesús Merino o el argentino Schürrer componían una defensa áspera, difícil de franquear. En el centro del campo, Billabona o Zalazar ordenaban el juego, mientras arriba se abría paso el talento extranjero de Beschastnykh o el filo competitivo de ‘Petete’ Correa.
No era un Racing de oropeles, pero sí un equipo reconocible, con oficio, que se movía con naturalidad en esa franja media de la tabla que separa el riesgo del descenso de los sueños europeos. La temporada 1996/97 concluyó con el conjunto santanderino en el puesto decimotercero de Primera División, con 50 puntos y un balance casi exacto entre goles a favor (52) y en contra (54), síntoma de un bloque competitivo y correoso. En la Copa del Rey, el equipo alcanzó los cuartos de final, confirmando esa imagen de club capaz de incomodar a cualquiera a doble partido.
Los rivales que pisaban El Sardinero entonces eran Real Madrid, Barcelona, Atlético, Valencia… y en esas tardes, las gradas se llenaban de bufandas verdiblancas, muchas veces acompañadas por aquella elástica de Austral con Caja Cantabria en el pecho, icono de un fútbol que empezaba a asomarse al siglo XXI sin haber renunciado del todo a la inocencia del anterior.
La camiseta como puente generacional
Es difícil medir el peso sentimental de una prenda deportiva, pero basta con repasar las imágenes de la época para entender por qué el club ha elegido precisamente esa camiseta para la I Jornada Retro. Es una pieza que condensa un tiempo: la consolidación del Racing entre los grandes tras el regreso a Primera en los años noventa, la irrupción de futbolistas extranjeros de calidad, la sensación de que el equipo había encontrado su lugar estable en la élite.
Al enfundarse hoy esa misma elástica, la plantilla actual no solo rinde homenaje a quienes la vistieron hace treinta años; también se sitúa en una tradición que la afición reconoce de inmediato. Basta pronunciar algunos nombres —Merino, Javi López, Beschastnykh, Correa, Álvaro Cervera, Esteban Torre— para que muchos aficionados recuerden goles concretos, partidos cerrados bajo la lluvia, celebraciones sobrias en unos Campos de Sport que entonces estrenaban modernidad pero conservaban el alma de siempre.
La Jornada Retro, pensada por LaLiga como guiño a la memoria colectiva, adquiere en Santander un matiz especialmente íntimo: no se trata solo de recrear un diseño, sino de reivindicar un tramo de historia en el que el Racing habitó la Primera División con una mezcla de humildad y competitividad que muchos identifican como parte esencial del “ADN Racing”.
Un Sardinero que mira hacia atrás sin dejar de avanzar
Cuando el equipo salte al césped ante la UD Almería, el contraste será evidente: videomarcadores LED, publicidad dinámica, retransmisión multinivel… y, en mitad de todo ello, un grupo de jugadores ataviados con una camiseta que fue concebida para otro fútbol, menos hiperdigital, más cercano al abono de cartón y a las crónicas impresas al día siguiente.
Sin embargo, hay algo que no cambia: el estadio sigue siendo Campos de Sport de El Sardinero, la casa del Racing desde 1988, escenario de victorias inesperadas y de aquellas tardes en las que el equipo de 1996/97 se enfrentaba, sin complejos, a los gigantes de la Liga. En las gradas, muchos de los que entonces eran niños acudirán ahora con sus hijos o sus nietos, quizá señalando el campo para explicar quién era Merino o cómo defendía Schürrer, mientras comparan la franja verde de los hombros de entonces con las líneas de diseño actuales.
La camiseta retro actúa así como un puente: une al Racing que lucha hoy por sus objetivos en LaLiga Hypermotion con aquel que resistía en la zona templada de Primera, y enlaza generaciones de aficionados que, pese a haber visto categorías, formatos y rivales muy distintos, reconocen en esos colores una misma fidelidad.
Quizá esa sea la verdadera razón por la que ciertos diseños trascienden la moda: no son solo un patrón de tela, sino un soporte de memoria. Cada escudo en jacquard, cada hombro coronado por el canguro de Austral, cada fotografía en la que Ceballos, Zalazar o Beschastnykh posan con ella suma capas de significado que hoy, tres décadas después, la plantilla actual vuelve a poner en movimiento frente a un rival diferente, pero ante la misma grada expectante.
El día de la Jornada Retro, cuando el árbitro señale el inicio y el balón comience a rodar, el Racing no solo estará disputando tres puntos: estará dialogando con su propia historia, vestido exactamente igual que aquel equipo que, en la 1996/97, cerró la temporada en el decimotercer puesto de Primera y dejó al club anclado, una vez más, en la memoria sentimental de la Liga.













