El Racing vuelve de Ipurua con la sensación de haber tirado por la borda un encuentro que tenía encarrilado al descanso y en el que acabó desfigurado por la tardanza en los cambios cambios, por una segunda mitad plana y por una expulsión tan aparatosa como innecesaria. Más allá del empuje local y del ambiente, el choque deja un poso inquietante: el líder fue mejor durante muchos minutos, se adelantó con justicia y, sin embargo, regaló tres puntos por falta de colmillo, por su mala gestión del marcador y por una defensa que volvió a enseñar costuras en el peor momento.
Un buen arranque, un golazo y mando en el marcador.
La tarde empezó teñida de verde y blanco en Eibar, con más de un millar de aficionados del Racing repartidos por todo Ipurua y haciendo suyo un campo históricamente hostil para los cántabros, sin triunfos allí desde 1993. Sobre el césped, el equipo de José Alberto entró mandón: quiso la pelota desde el inicio, con Maguette en el doble pivote como única novedad reseñable en una vez que completaban Ezkieta; Mantilla, Hernando, Facu y Mario García atrás; Puerta y Maguette en la sala de máquinas; Canales, Vicente y Andrés por detrás de Guliashvili.
Tras un primer tramo de tanteo, el Racing comenzó a encontrar fisuras en la zaga armera, primero con un balón largo de Ezkieta que dejó solo a Guliashvili, incapaz de definir bien en el mano a mano, y después con un zurdazo del georgiano cruzado que se marchó lamiendo el poste. Mantilla, muy profundo desde el lateral derecho, dispuso también de una ocasión clarísima llegando al segundo palo, pero su remate se le fue alto cuando lo tenía todo un favor.
El premio llegó traspasada la barrera de los veinte minutos, en la enésima aparición de Andrés Martín en zona de influencia. El sevillano armó una acción de tiralíneas, filtrando un pase a la carrera de Mantilla por la derecha, y el camargués puso un centro que, tras ganar altura, cayó perfecto para que el propio Andrés enganchara una volea con la zurda que se coló junto al poste de Magunagoitia. Un tanto de delantero con instinto que hacía justicia a lo visto hasta entonces.
El 0-1 no apaciguó precisamente el pulso de un Racing que siguió compitiendo con intensidad, pero que también ofreció alguna de sus habituales desconexiones atrás. Una mala coordinación entre Ezkieta y Mantilla en un balón que se paseó por el área pequeña pudo costar caro, con el meta dudando en la salida y la defensa quedándose parada, aunque el Eibar no aprovechó el regalo. Los locales apenas inquietaron en la primera mitad, más allá de un remate fuera de Olaetxea tras un centro de Corpas que supuso su mejor acercamiento antes del descanso.
En ataque, el Racing aún tuvo tiempo para probar desde lejos, con un disparo ajustado de Puerta que obligó al guardameta a intervenir, y para desaprovechar otra buena situación en las botas de Andrés, egoísta en una acción en la que tenía a Canales solo a su lado y que acabó en un tiro blando a las manos del portero. El 0-1 al intermedio reflejaba a un equipo serio, práctico y con colmillo, que dominó los tiempos del partido y casi no permitió al Eibar generar peligro continuo.
Un segundo tiempo mal leído desde el banquillo
La reanudación trajo un encuentro otra vez desordenado, en el que el Racing parecía tener controlada la situación a través de recuperaciones altas y transiciones rápidas, pero cuidado de precisión en los últimos metros. Nada más arrancar, una pérdida de Giorgi cuando encaraba la meta rival, después de haber robado cerca del área, fue el primer aviso de que al equipo le empezaba a faltar claridad para sentenciar.
El Eibar, consciente de que el partido se le escapaba, dio un paso adelante y su técnico, Beñat San José, agitó el árbol con un triple cambio alrededor del minuto 65, metiendo más pólvora y piernas frescas en ataque. Justo antes, el cuadro cántabro había dispuesto de una contra para matar el duelo, pero el último pase de Andrés hacia Guliashvili se quedó corto y la ocasión se desvaneció, síntoma de cierto conformismo con el 0-1.
En ese contexto, la respuesta desde el banquillo visitante fue, como mínimo, discutible. José Alberto retiró a Guliashvili para dar entrada a Suleiman Camara y recolocar piezas en la delantera, apostando de nuevo por un ariete “impostado” en lugar de un nueve puro, con Mata aún esperando su momento hasta el tiempo añadido. Este movimiento fue el único hasta el 89, con la entrada de Íñigo Sainz-Maza y Javi Castro con el marcador ya igualado y el equipo en inferioridad. La situación dio la sensación de ir siempre a remolque de las decisiones de San José en lugar de anticiparse a ellas.
El Racing se fue difuminando con el paso de los minutos, cediendo metros y balón a un Eibar que, sin necesidad de un fútbol brillante, empezó a rondar el área de Ezkieta. La lectura de partido desde el banquillo cántabro parecía excesivamente conservadora con ventaja, y después demasiado reactiva cuando el duelo ya pedía algo más que cemento y balones largos.
El empate que destapa las costuras: dudas en Ezkieta y Facu
La acción del 1-1, en torno al minuto 70, condensó muchos de los problemas de este Racing cuando se repliega demasiado cerca de su área. Un pelotazo largo desde campo propio, sin aparente peligro, bastó para dejar mano a mano al recién ingresado Javi Martón, que superó con demasiada facilidad a Facu González en carrera y definió raso ante Ezkieta.
La jugada deja más de una lectura inquietante: el central uruguayo fue superado en velocidad y en la pugna por un delantero que arrancaba casi en igualdad de condiciones, mientras que el portero se quedó a medio camino, sin cerrar bien su posición y permitiendo que el disparo se le colara por abajo. No es la primera vez que la defensa verdiblanca sufre en acciones tan directas, pero esta vez la imagen fue especialmente preocupante por la fragilidad que transmitió la pareja Facu–Ezkieta en un balón que parecía controlable.
Tras el golpe, Facu tratado de redimirse sumándose al ataque, con un zurdazo desde el segundo palo que se marchó al lateral de la red y una cabalgada por la izquierda que culminó con un centro chut sin rematador, mientras el equipo buscaba a trompicones recuperar la iniciativa. De hecho, la ocasión más clara en esa mini reacción la protagonizó Suleiman, que recibió en el área y, con poco ángulo, estrelló un disparo violento en el poste, una de las últimas señales de vida ofensiva del Racing antes del tramo final.
La roja de Puerta y un desenlace de pesadilla
El partido terminó de torcerse a raíz de la acción que costó la expulsión de Gustavo Puerta. En un balón dividido que caía del cielo, el colombiano levantó la pierna para intentar controlar, mientras Mada entraba con la cabeza; el contacto de los tacos en la sien del jugador armero dejó una imagen fea, aunque más producto de la mala fortuna y de la temeridad en la disputa que de una agresión deliberada.
El colegiado Eder Mallo, en primera instancia, mostró tarjeta amarilla, pero desde la sala VOR le invitaron a revisar la acción y, tras acudir al monitor, cambió su decisión para expulsar al centrocampista racinguista con roja directa, dejando al líder con diez hombres en plena fase de sufrimiento. Sin Puerta, que hasta entonces había mezclado aciertos y errores pero sostenía buena parte del equilibrio del equipo, el Racing terminó por desmoronarse en lo futbolístico y en lo anímico.
Con el empate en el marcador y la inferioridad numérica, José Alberto optó por blindarse: dio entrada a Íñigo Sainz-Maza y Javi Castro, apostando por reforzar el bloque bajo y dar por bueno un punto en un campo complicado. Sin embargo, la impresión fue que el Racing renunciaba de manera casi definitiva a atacar, permitiendo al Eibar acumular llegadas y centros laterales sobre el área de Ezkieta en un desenlace que se intuía peligroso.
El castigo definitivo llegó ya en el tiempo añadido, con otro golpe al orgullo defensor del conjunto cántabro. En una jugada enmarañada dentro del área, tras un remate previo que logró repeler Hernando, el balón terminó en los pies de Álvaro Rodríguez, que aprovechó el desorden para marcar el 2-1 y desatar la euforia en Ipurua, culminando una remontada que parecía impensable al descanso. El tanto cerraba una segunda parte en la que el Racing apenas generó nada con sentido, más allá del disparo al poste de Suleiman y alguna incorporación aislada al ataque.
Para terminar de ennegrecer la tarde, la roja a Puerta acarrea suspensión para el próximo compromiso ante el Burgos en Santander, dejando a José Alberto sin uno de sus centrocampistas con más presencia en el juego y abriendo un debate inevitable sobre la gestión de los nervios y de los partidos cuando el equipo va por delante.
Un aviso serio para el líder
La visita a Ipurua se presentaba como un examen de carácter para un Racing que llegaba en lo alto de la clasificación y que buscaba no repetir tropiezos recientes ante rivales de la zona baja. El suspenso en la segunda parte es evidente: el equipo se desconectó con el marcador a favor, no supo interpretar los momentos clave y transmitió una preocupante falta de respuesta desde el banquillo cuando el partido cambió de guion.
Los cambios de José Alberto, tardíos o mal orientados según se vio sobre el césped, no lograron reactivar a un bloque que pasó de dominar y perdonar a encerrarse en su área, encajar dos goles en la recta final y marcharse de Eibar con una derrota que pesa más por la imagen que por el marcador. La actuación de la defensa y, en particular, la jugada del 1-1, dejan dudas en torno a la contundencia de Facu ya la toma de decisiones de Ezkieta, mientras que la expulsión de Puerta añade una muesca más a la lista de autoexpulsiones y sanciones evitables que han condicionado ya varias jornadas.
En una LaLiga Hypermotion tan apretada, concede tanto en tan poco tiempo es un lujo que el líder no puede permitirse, y el encuentro de Ipurua se convierte en una advertencia seria: el Racing tiene fútbol y pegada para dominar muchos partidos, pero si sigue gestionando así las ventajas y los cambios, no siempre saldrá vivo de campos como este.
| Eibar 2 – 1 Racing |
|---|
| Estadio: Ipurúa |
| Árbitro: Eder Mallo (C. Vasco). VAR: Iván Caparróscomo+ 1 |
Goles
| Minuto | Marcador | Jugador |
|---|---|---|
| 22′ | 0-1 | Andrés Martín (asistente. Mantilla)como+ 1 |
| 71′ | 1-1 | Javi Martíncomo+ 2 |
| 94′ | 2-1 | Álvaro Rodríguezcomo+ 2 |
Alineaciones
| Éibar | Racing | |
|---|---|---|
| Magunagoitia | Ezkieta | |
| Cubero | Mantilla | |
| Sergio Álvarez | Hernando | |
| Bautista → Javi Martón (65′) | Facu → Mata (98′) | |
| Olaetxea → Adulto (65′) | Mario García | |
| Guruzeta → Garrido (90′) | Maguette | |
| Jair → Álvaro Rodríguez (74′) | Puerta | |
| Corpas → Javi Martínez (65′) | Andrés → Íñigo (89′) | |
| Marco Moreno | Canales | |
| Arbilla | Vicente → Castro (89′) | |
| Mada | Guliashvili → Suleimán (71′) |
Tarjetas
| Amarillas Eibar | Amarillas Racing | Roja |
|---|---|---|
| Arbilla (17′) | Canales (25′) | Puerta (85′, 2ª amarilla VAR)como+ 1 |
| Olaetxea (14′) | Andrés (79′) | |
| Corpas (61′) | ||
| Javi Martínez (74′) | ||
| Marco Moreno (87′) | ||
| Donrrosoro (banquillo) |













