El Racing pone rumbo al sur con el aire frío de febrero aún pegado a la bufanda y un liderato que pesa, pero ilusiona. En la maleta, los 44 puntos que le permiten mirar al resto desde arriba, cinco por encima de su perseguidor más cercano, y la inercia de dos victorias consecutivas ante la Unión Deportiva Las Palmas y el Deportivo. En el horizonte, el Estadio Nuevo Los Cármenes, escenario del duelo de este domingo (21:00 horas) ante un Granada CF que no se parece en nada a un rival dócil, pese a lo que marque la clasificación.
La expedición verdiblanca llega a Andalucía con ausencias significativas. José Alberto no podrá contar con Mantilla, sancionado tras su expulsión en Riazor, ni con Villalibre y Arana, todavía en la enfermería. Sí estarán, en cambio, las dos grandes banderas ofensivas del equipo: Vicente, que firma ya cinco goles y 13 asistencias, y Andrés Martín, que suma diez dianas y cuatro pases de gol. A ellos se suma el impacto reciente de Canales, último en ver puerta, para completar un frente de ataque que explica buena parte del momento dulce del Racing.
El duelo tiene aroma de historia y cuentas pendientes. En la primera vuelta, en Los Campos de Sport, el enfrentamiento se resolvió con un empate a dos tantos: ventaja cántabra al descanso y reacción nazarí en el segundo acto. El curso pasado, el Racing fue capaz de imponerse en casa, pero encajó un duro 3-0 en la ciudad de la Alhambra. Desde aquel primer cruce en la temporada 1945/46, los verdiblancos nunca han conseguido ganar en terreno granadino, una losa que sobrevuela silenciosa el viaje de este fin de semana.
El Granada llega a la cita con un discurso que no encaja con la tensión de la tabla. El equipo andaluz encadena tres jornadas sin perder, con empates a cero ante el Castellón y el Eibar y un triunfo de prestigio a domicilio frente al Cádiz en el Nuevo Mirandilla (1-2). Instalado en la decimoséptima plaza con 26 puntos, el conjunto de Pacheta es, sin embargo, el rey del reparto de puntos en la categoría: once empates que hablan de un bloque difícil de derribar, más áspero de lo que su posición sugiere.
Pedro Alemañ y Jorge Pascual, ambos con cinco goles y participación directa en siete tantos cada uno, ejercen de referencia ofensiva en un vestuario con sabor conocido para el racinguismo. Sergio Ruiz, hoy capitán nazarí, defendió durante cuatro temporadas la camiseta verdiblanca. Luca Zidane, por su parte, custodió la portería de los cántabros en la campaña 2019/20. Viejos rostros familiares en un escenario que no concede demasiadas concesiones.
En la previa, José Alberto rebajó cualquier tentación de distracción. “Tenemos que seguir nuestro camino, nuestro rumbo, pensar solo en el Granada”, repite a sus jugadores, como un mantra. Para el técnico, el choque es de “dificultad muy alta”, un examen que exigirá “una concentración altísima” frente a un rival al que define como un equipo con “físico impresionante, talento para llevar la iniciativa y mucha capacidad para transitar”. La advertencia es clara: si el Racing no alcanza su mejor versión, el partido se le puede poner cuesta arriba.
Mientras la clasificación invita a soñar, el entrenador prefiere aferrarse al día a día. El mercado también ha llamado a la puerta del vestuario. Sobre Michelin, fue directo: club y jugador negocian su salida y, por petición expresa, no se está entrenando con el grupo. Más allá de ese movimiento, José Alberto insiste en que su energía está centrada en los que tiene a su disposición y en exprimir la competitividad interna. Dice no tener constancia de que vayan a producirse más cambios, aunque recuerda que esas decisiones dependen de los futbolistas y de la dirección deportiva.
En ese contexto, el asturiano se declara “súper contento” con la plantilla actual y deja en manos de los servicios médicos el regreso de Arana, cuya vuelta llegará cuando jugador y cuerpo facultativo lo consideren oportuno. Entre los nombres propios, destaca el de Gustavo Puerta: un centrocampista al que el técnico define como “muy importante”, con hambre de objetivos colectivos y el aliciente añadido de pelear por estar en un Mundial, una mezcla que, a juicio del entrenador, “crea las condiciones perfectas” para que su rendimiento siga creciendo.
La víspera del partido también coincidió con una fecha que remueve la memoria reciente del club: el duodécimo aniversario del plante. José Alberto no esquiva la carga simbólica. Recuerda perfectamente aquella noticia, conoce a varios de los protagonistas y a Paco, el entrenador de entonces. Habla de “mucha valentía” para hacer lo que se hizo aquel día, y enlaza aquel gesto con la idea de compromiso y respeto por el escudo que quiere para su vestuario. El Racing que entrena se construye, dice, sobre esa herencia.
Por eso, cuando se le pregunta por el presente, el entrenador no esconde el orgullo. Se confiesa “afortunado” por dirigir a un club histórico y por poder crecer de su mano, acercándose poco a poco a ese fútbol de Primera en el que, insiste, el Racing “se merece estar”. El viaje a Granada, con un liderato en el bolsillo y una racha que invita a mirar hacia arriba, es un capítulo más de ese camino. En Los Cármenes le espera un campo maldito, un rival incómodo y una oportunidad dorada de demostrar que este equipo no solo sueña: también sabe competir donde la historia nunca le fue propicia.













