El Racing estará en los dieciseisavos de final de la Copa del Rey, pero el camino elegido para llegar invita poco al optimismo. El equipo de José Alberto López se llevó la eliminatoria en Ponferrada (1-2) en el último suspiro de la prórroga, en un encuentro en el que fue incapaz de imponer su categoría superior durante muchos minutos y en el que la Ponferradina, de Primera RFEF, llegó a parecer más reconocible, más estructurada y con las ideas más claras.
El técnico apostó por una alineación con muchas rotaciones y, más que comprobar la fiabilidad del fondo de armario, el choque dejó al descubierto las costuras de un equipo que, en cuanto se aparta del once habitual, pierde automatismos y colmillo. Durante la primera parte, el Racing se atascó en salida de balón, careció de profundidad y fue acumulando errores no forzados que alimentaron a una Ponferradina muy intensa, con más intención que recursos, pero que olió pronto que el partido estaba a su alcance.
El 0-1, en la segunda mitad, llegó en una acción tan aislada como afortunada: un disparo de Fuentes desde la frontal rebotó en Arana y descolocó a Andrés Prieto. Más que fruto de una superioridad sostenida, el tanto fue un premio inesperado en medio de un juego plano, sin ritmo ni continuidad. Y, lejos de servir como punto de inflexión, el gol volvió a adormecer a un Racing que cedió metros, permitió crecer al rival y terminó encajando el 1-1 tras una acción que la Ponferradina llevaba tiempo anunciando.
A partir del empate, el cuadro berciano se adueñó del partido por tramos y generó ocasiones claras que obligaron a Andreev a intervenir con acierto para evitar la remontada local, un escenario que no habría sido excesivo castigo visto el desarrollo del choque. Mientras, el Racing se encomendaba a acciones aisladas y a la energía de los canteranos, más por voluntad que por un plan colectivo reconocible.
La prórroga terminó de subrayar la sensación de fragilidad. La segunda amarilla a Keita dejó a la Ponferradina con diez y dio al Racing una superioridad numérica que, sobre el papel, debía decantar el duelo, pero el conjunto santanderino tardó en trasladarla al marcador y continuó sufriendo atrás ante un rival que, pese al desgaste, siguió llegando con peligro. Incluso con uno menos, los locales dispusieron de ocasiones muy claras, como el remate de Vasco, que pudieron cambiar el signo de la eliminatoria.
El golpe definitivo lo dio Aldasoro en el minuto 118, aprovechando una jugada final para mandar el balón a la red y evitar la tanda de penaltis. Su gol maquilló un partido pobre del Racing, irregular en lo físico y en lo futbolístico, y volvió a rescatar a un equipo que se ha acostumbrado a vivir en el alambre más de lo deseable. El pase deja en el bombo a los santanderinos a la espera de un posible rival de Primera en los Campos de Sport, pero también deja muchas preguntas sobre el nivel competitivo de los menos habituales y sobre la capacidad del equipo para mandar de verdad ante conjuntos de menor categoría
FICHA TÉCNICA
SD Ponferradina: Prieto, Andújar, Novoa, Sergio Benito (Cortés, 62), Eneko (Andoni, 101), Mula (Borja Vázquez, 62) Vasco Pereira, Frimpong (Fede San Emeterio, 73), Keita, Pau Ferrer (Miquel, 73) y Diego Moreno (Boris, 86).
Racing: Andreev, Sangalli (Izan, 77), Manu Hernando, Salinas (Javi Castro, 46), Mario García; Aldasoro, Maguette (Íñigo, 46), Yeray, Suleiman (Diego Fuentes, 46), Sergio Martínez (Diego Díaz, 99); Arana (Santi Franco, 77).
Árbitro: Daniel Palencia (vasco). Expulsó a los locales Keita, por doble amarilla, en la prórroga (minuto 96) y a Frimpong ya concluído el encuentro. Amonestó al berciano Andújar y a los verdiblancos Maguette y Andreev.
Goles: 0-1. Minuto 54. Arana; 1-1. Minuto 69. Pau Ferrer; 1-2. Minuto 119. Aldasoro.
Incidencias: segunda eliminatoria de la Copa del Rey. El Toralín, con presencia de 300 racinguistas.














