Maguette Gueye volvió a dejar una profunda huella en el Racing, firmando una actuación brillante que fue fundamental para que el equipo cántabro lograra imponerse con autoridad por 0-2 en un complicado escenario como El Plantío de Burgos. El centrocampista sénior desplegó una gran solvencia tanto ofensiva como defensiva, y su gol resultó vital para encarrilar un partido en el que los verdiblancos dominaron con control y posesión en la segunda mitad.
El tanto de Maguette llegó tras un saque de banda cuidadosamente peinado por Salinas en el primer palo, y su testarazo ajustado al palo terminó colándose en la portería de Ander Cantero. Se trató de su primer gol de la temporada y el segundo con la camiseta del Racing, sumando protagonismo a su papel como pilar del medio campo y conductor del juego. Su presencia viole la fluidez del equipo y fue la chispa que permitió abrir el marcador en un duelo que exigía máxima concentración.
Sin embargo, la alegría por la victoria se vio empañada por la confirmación de que Maguette no podrá repetir su participación en el próximo compromiso en El Sardinero contra el Eibar, ya que recibió su quinta tarjeta amarilla durante el partido, lo que le acarrea una suspensión automática. La amonestación se produjo en el minuto 73, cuando fue sancionado por derribar a un contrario mientras disputaba el balón y cortaba un prometedor avance rival, una acción considerada falta para el árbitro Bestard Servera, del Comité de las Islas Baleares.
Esta baja obliga al técnico José Alberto López a afrontar un reto táctico importante en la medular. Con el indiscutible Gustavo Puerta como acompañante fijo, el entrenador tendrá que decidir entre Sergio Martínez, que aporta control y manejo del balón, o Íñigo Sainz-Maza y Aldasoro, que ofrecen mayor capacidad de contención y trabajo físico. La elección se presenta crucial para mantener la intensidad y el equilibrio mostrado ante Burgos.












