La presidenta de Cantabria, María José Sáenz de Buruaga, inauguró ayer la nueva carretera que une Viveda, en Santillana del Mar, con Duález, en Torrelavega, una vía de 2,2 kilómetros que ha supuesto una inversión cercana a los 9,5 millones de euros por parte del Gobierno autonómico a través de la Consejería de Fomento. Esta nueva carretera permitirá ofrecer una variante que descongestione el tráfico habitual en la travesía de Barreda, sobre la N-611, donde se ocasionan frecuentes atascos, especialmente durante la temporada estival.
Buruaga calificó la obra como una iniciativa muy necesaria y demandada, que marcará un antes y un después para los vecinos y conductores de la zona. La obra, pese a haber presentado dificultades técnicas, como la retirada de 13.000 toneladas de suelos contaminados entre Sniace y Riaño, que incrementó su coste en más de 2 millones, se ha finalizado en un plazo de 38 meses, superando los obstáculos con soluciones técnicas y manteniendo el compromiso con los afectados.
Diseño y características del nuevo vial
El proyecto consta de dos tramos. El primero, de 1.500 metros, arranca en la CA-131, en Viveda, y se apoya en el trazado del antiguo ferrocarril paralelo al río Saja. Este tramo finaliza en una rotonda que facilita el acceso al núcleo de Duález. El segundo tramo, de 700 metros, atraviesa las instalaciones del complejo industrial hasta una glorieta que comunica con el tráfico procedente de Torrelavega y la A-8.
La carretera dispone de dos carriles de 3,5 metros de ancho, arcenes que oscilan entre 0,5 y 1 metro y sobreanchos en curvas complejas. Se ha diseñado un paseo peatonal de 2 metros en la margen izquierda, que se amplía hasta 3 metros con uso mixto peatonal y ciclista en su tramo final, y una acera de 2 metros en la margen derecha en el segundo tramo. También se ha rehabilitado el emblemático Puente de los Italianos y se ha construido una nueva estructura sobre el arroyo Corrino, además de ampliar otros dos puentes que siguen el trazado ferroviario.
La perspectiva del alcalde de Torrelavega
El alcalde de Torrelavega, Javier López Estrada, valoró muy positivamente la finalización de esta infraestructura, calificándola como un “punto de inflexión en la calidad de vida de los vecinos”. Destacó también la voluntad del Gobierno autonómico para prolongar la carretera hasta Ganzo y reconoció la importancia de otras inversiones recientes en el municipio, como la rehabilitación del centro cultural de La Lechera, el parking de La Carmencita, la promoción de viviendas, el aparcamiento en altura del Mercado Nacional de Ganados y el soterramiento de las vías.
López Estrada subrayó que esta carretera representa una mejora significativa tanto para la movilidad como para el desarrollo urbano e industrial de Torrelavega, facilitando que personas que viven en municipios cercanos como Suances o Santillana del Mar puedan acceder al trabajo en tiempos reducidos y con mayor comodidad.
Continuidad y proyectos futuros
Buruaga anunció que el vial tendrá próximamente una continuación de cerca de un kilómetro que conectará con Ganzo, incluyendo un tramo entre Sniace y la rotonda que enlaza la A-8 con el Hospital de Sierrallana. La intención es licitar esta obra en el primer trimestre de 2026, condicionada a la aprobación del presupuesto autonómico, y también avanzó que la carretera Requejada-Suances será ejecutada por colaboración público-privada, con pliegos que saldrán a información pública en breve y adjudicación prevista para inicio de 2027.
Repercusiones locales y apoyo institucional
Además de la presidenta y el alcalde, en el acto estuvieron presentes el consejero de Fomento, Roberto Media; la alcaldesa de Santillana del Mar, Sara Izquierdo; el concejal de Obras de Torrelavega, Borja Sainz; así como representantes de la empresa adjudicataria SIEC y miembros de las corporaciones municipales.
Sara Izquierdo destacó los beneficios que la nueva carretera supone para mejorar la comunicación viaria en Santillana del Mar y agradeció el compromiso gubernamental para reparar los daños causados durante las obras a los vecinos de los barrios Polo y Riaño.













