Los médicos y facultativos de Cantabria se han incorporado este lunes a una nueva semana de huelga nacional, la tercera en lo que va de año, convocada por el Comité de Huelga integrado por la Confederación Española de Sindicatos Médicos (CESM) y otros cinco sindicatos estatales, entre ellos el Sindicato Médico Andaluz (SMA), Metges de Catalunya (MC), la Asociación de Médicos y Titulados Superiores de Madrid (AMYTS), el Sindicato Médico de Euskadi (SME) y el Sindicato de Facultativos de Galicia Independientes (O’Mega). La movilización busca rechazar el Estatuto Marco acordado por el Ministerio de Sanidad con parte de la representación de la Mesa del Ámbito y reclamar un texto específico que reconozca la singularidad de la profesión médica, con un marco jurídico propio alineado con el modelo de otros colectivos como jueces, fiscales o profesorado universitario.
La huelga de esta semana, que se extiende del lunes al viernes, forma parte de una planificación escalonada que contempla cinco semanas de movilización este año, en caso de que no se desbloquee la negociación; tras las del pasado febrero y marzo, se prevén dos jornadas adicionales, la del 18 al 22 de mayo y la del 15 al 19 de junio. Los organizadores insisten en que las protestas se mantienen a la espera de una reunión bilateral directa con el Ministerio de Sanidad que permita avanzar hacia un acuerdo, algo que no se ha producido pese a que, desde la última semana de huelga de marzo, se han celebrado al menos cuatro encuentros entre ambas partes.
Las reivindicaciones centrales del Comité de Huelga incluyen un Estatuto específico para los médicos, distinto del resto de personal sanitario, una jornada de 35 horas semanales con el exceso de trabajo retribuido y computable a efectos de jubilación, un modelo de jubilación flexible sin penalizaciones y la voluntariedad de las guardias, que se reconozcan como tiempo de servicio efectivo. También piden una clasificación profesional acorde con su formación y responsabilidad clínica y una interlocución laboral directa, insistiendo en que la propuesta ministerial descuida aspectos clave de la penosidad, la carga asistencial y la inseguridad jurídica de la profesión.
En Cantabria, la última semana de huelga de marzo dejó un impacto asistencial de especial relevancia, según cálculos del Servicio Cántabro de Salud (SCS), que habla de la suspensión de 653 intervenciones quirúrgicas, más de 7.500 consultas hospitalarias, unas 6.200 pruebas diagnósticas y cerca de 14.500 consultas de Atención Primaria, cifras muy superiores a las de la primera convocatoria de febrero. Las autoridades sanitarias regionales señalan que el efecto de la huelga se concentra principalmente en la actividad programada no urgente, ya que los servicios de urgencia y las áreas críticas se mantienen garantizados mediante la cobertura de facultativos no huelguistas y la activación de los servicios mínimos.
Desde el entorno médico se insiste en que la movilización no entraña un abandono de la atención urgente, sino una protesta selectiva destinada a ejercer presión política sobre la norma que regula el desarrollo de su profesión. En paralelo, el Comité de Huelga ha reiterado la exigencia de la dimisión de la ministra de Sanidad, Mónica García, a la que acusa de falta de propuestas concretas, de “manipulación del relato” y de ausencia de voluntad real para cerrar un acuerdo que evite la escalada de jornadas de paro.
Mientras el conflicto se prolonga, el SCS reitera que se han reforzado los mecanismos de organización interna para mitigar al máximo las consecuencias sobre la cartera de pacientes, incluyendo la redistribución de agendas, la reprogramación de intervenciones y la priorización de los casos más graves. No obstante, los sindicatos recuerdan que la continuidad de las huelgas, si se mantiene la dinámica negociadora actual, podría derivar en un nuevo bloqueo acumulado de pruebas, intervenciones y consultas, con el consiguiente retraso en diagnósticos y tratamientos de carácter no urgente, en un contexto de ya elevada presión asistencial en el sistema sanitario cántabro.













