La dirección de MARE, sociedad adscrita a la Consejería de Medio Ambiente del Gobierno de Cantabria, y su comité de empresa han firmado este viernes el acta de constitución de la comisión negociadora para un nuevo convenio colectivo. El actual, acordado a finales de 2008 y publicado en 2019, lleva caducado desde 2011, tras varios intentos fallidos en legislaturas anteriores.
El presidente del comité, Antonio Nates, se ha mostrado «bastante esperanzado» en alcanzar un pacto de buena fe, evitando que la negociación «se diluya rápido» como en el pasado. Roberto Media, consejero de Medio Ambiente, ha asistido al acto para animar a ambas partes a cerrar el acuerdo antes del fin de legislatura.
Propuestas de la Dirección
Entre las aspiraciones de MARE figura la extensión del servicio de recogida de basuras a los sábados, jornada actualmente sin servicio. Nates ha reconocido la disposición a negociar esta ampliación, pese a que la plantilla no trabaja fines de semana: «Otra cosa será llegar a acuerdo o no, pero no nos queda otra más que negociarla».
El Gobierno ha autorizado un incremento de hasta medio millón de euros en gasto de personal vía Consejo de Gobierno, fijando «los máximos» tras consultas con Hacienda y Presidencia. Media aspira a implementar nuevos servicios internos, sin externalizaciones, que requerirán contrataciones adicionales.
Demandas del Comité
El comité, integrado por SIEP, CCOO y UGT, reclama la jubilación anticipada, una estructura organizativa adaptada a las actividades actuales y futuras, y la equiparación salarial y de horarios. Una auditoría de 2019-2020 reveló disparidades entre trabajadores que realizan idénticas funciones.
Estas reivindicaciones buscan modernizar las condiciones laborales en una empresa clave para la gestión de residuos y medio ambiente en Cantabria, alineándolas con los retos de expansión del servicio.
Contexto y Expectativas
Media ha enfatizado la «clara disposición» del Ejecutivo para otorgar «seguridad y garantías» a los trabajadores, tras años en que las negociaciones acababan «en un cajón». El pacto abordaría cuestiones pendientes que la plantilla conoce, priorizando la recogida sabatina y la optimización operativa.













