Marco Sangalli, futbolista del Real Racing Club, ha subrayado que el objetivo del equipo debe centrarse en llegar a Anoeta con todas las fuerzas físicas y mentales posibles y en asumir que cada partido que disputan en la categoría se presenta como un reto de gran complejidad. En unas declaraciones recogidas por el club, el centrocampista ha señalado la importancia de no perder de vista la exigencia competitiva que exige cada encuentro, más allá de las circunstancias personales o de contexto que rodean la cita.
El jugador también ha reconocido que, en el fondo, resulta agradable la idea de volver a jugar en San Sebastián, ciudad en la que ha vivido varias etapas de su carrera, pero ha dejado claro que su motivación principal gira en torno a la posibilidad de hacer algo histórico con el Racing. En su discurso domina, por tanto, la mezcla entre el componente emocional de regresar a la capital guipuzcoana y el componente puramente futbolístico, que pasa por competir al máximo nivel y afrontar un choque que puede condicionar de forma notable la dinámica del equipo en la liga.
Sangalli insiste en la necesidad de mentalizarse de que cada partido es muy complejo, tanto por el nivel de los rivales como por la acumulación de partidos y la progresiva exigencia física que se vive en la recta final de la temporada. Desde esta perspectiva, el encuentro en Anoeta se ve como una prueba más dentro de un proceso global, en el que el objetivo principal es mantener la concentración, la intensidad y la solidez defensiva también en terrenos en los que el Racing suele encontrarse con dificultades añadidas.
La organización del club, por su parte, mantiene la premisa de preparar el desplazamiento con criterios de máxima profesionalidad, cuidando todos los detalles logísticos y físicos para que el equipo pueda llegar a la cita con el margen de recuperación suficiente y con la frescura idónea para afrontar un partido de estas características. Sangalli, coherente con este planteamiento, apuesta claramente por no centrarse en elementos externos, sino en el trabajo diario y en la capacidad del grupo para afrontar cada encuentro con la misma exigencia, independientemente de la estatura del rival o del escenario en el que se dispute.











