San Vicente de la Barquera ha celebrado este domingo el Día Grande de La Folía con una elevada participación y un ambiente de marcado carácter tradicional, en una jornada en la que las procesiones terrestre y marítima volvieron a congregar a miles de personas en torno a la Virgen de la Barquera.
Los actos institucionales arrancaron con la recepción oficial en el Ayuntamiento, encabezada por la alcaldesa, Charo Urquiza, junto a miembros de la Corporación municipal. El encuentro contó además con la presencia de las consejeras del Gobierno de Cantabria Isabel Urrutia y María Jesús Susinos, el delegado del Gobierno, Pedro Casares, la presidenta del Parlamento autonómico, María José González Revuelta, así como representantes institucionales y alcaldes de otros municipios.
La jornada festiva comenzó a primera hora con el tradicional toque de Diana, seguido del pasacalles de la Banda de Cornetas, Tambores y Picayos, que recorrió las calles hasta la Plaza Mayor del Fuero. Posteriormente se celebró la misa solemne en honor a la Virgen, cantada por la Coral Barquera, antes de dar paso a actuaciones folclóricas a cargo de Raíces Barquereñas y la Escuela de Folclore, que animaron distintos puntos del municipio.
Ya por la tarde tuvo lugar uno de los momentos más emblemáticos de la celebración con la procesión terrestre, en la que la imagen de la Virgen fue trasladada desde la iglesia de Santa María de los Ángeles hasta el muelle, acompañada por la tradicional actuación de las Picayas en la Avenida de los Soportales.
A continuación, se desarrolló la procesión marítima, en la que la Virgen fue embarcada, en esta edición, en el pesquero ‘Siempre Santa María’, recorriendo la ría junto a numerosas embarcaciones del puerto. A su regreso, la comitiva completó el traslado de la imagen hasta su santuario entre cánticos y la interpretación de la Salve Marinera, en uno de los momentos de mayor emoción de la jornada.
En el apartado de seguridad, el operativo contó con refuerzos tanto en tierra como en la mar. La Guardia Civil desplegó a la USECIC para intensificar los controles, especialmente en horario nocturno, mientras que Cruz Roja colaboró en el dispositivo de la procesión marítima. Asimismo, se llevaron a cabo labores de vigilancia por parte de distintos cuerpos y servicios.
Como novedad, la edición de este año incorporó un Punto Violeta durante las jornadas previas, ubicado en la Plaza Mayor del Fuero y gestionado por profesionales de la Asociación Consuelo Berges. Este espacio, enmarcado en el Pacto de Estado contra la Violencia de Género y financiado por el Ministerio de Igualdad, tuvo como objetivo ofrecer un entorno seguro y de atención ante posibles situaciones de acoso o inseguridad durante las fiestas.
La programación se completó por la noche con actuaciones musicales en la Plaza Mayor, poniendo el broche final a una celebración que, un año más, ha destacado por la implicación vecinal y la afluencia de público. El Ayuntamiento ha agradecido la colaboración de asociaciones, colectivos, cuerpos de seguridad y voluntariado, cuya participación ha contribuido al desarrollo de la fiesta.


















