El Racing entra en una semana señalada de calendario con una plantilla mermada por la llamada del “virus FIFA”. Cinco de sus futbolistas habituales se han desplazado a sus respectivas federaciones para cumplir con la ventana internacional de selecciones, lo que deja al equipo cántabro con un notable desgaste en la zona de salida y en el centro del campo de cara al partido contra el Real Zaragoza. De este modo, el líder de Segunda División se ve obligado a revisar su planificación táctica y a gestionar las ausencias de cara a un tramo decisivo de la temporada.
Las convocatorias afectan a Gustavo Puerta, cedido por el Atlético Bucaramanga y llamado por la selección absoluta de Colombia, al georgiano Guliashvili, que atiende el compromiso de la selección de su país, a Simon Eriksson, citado por la selección sub‑21 de Suecia, a Peio Canales, que vuelve a sumarse a la selección sub‑21 de España, y a Salinas, uno de los jóvenes más prometedores de la cantera, al que se ha convocado con la selección sub‑19 del combinado nacional. Esta constelación de ausencias deja al Racing con nueve bajas de entidad para el encuentro en el Ibercaja Estadio, si se suman los problemas de lesión que ya venía arrastrando el vestuario.
El denominado “virus FIFA” golpea con especial dureza a un cuadro que, pese a la fuerte competitividad interna que se ha procurado en la actual campaña, cuenta con un número acotado de jugadores de referencia. La salida de Puerta y Salinas , piezas habituales en el eje de la defensa, obliga a retestar la zaga; el viaje de Guialishvili y Canales, dos de los pilares del centro del campo y la delantera , impacta directamente en la elaboración y en la transición. Todo ello en un contexto de calendario apretado, en el que el conjunto de José Alberto tiene que mantener el ritmo de exigencia para no perder la ventaja respecto a sus perseguidores.
La crítica al denominado “virus FIFA” se centra en la asimetría que genera entre el fútbol de clubes y el calendario internacional. Mientras las selecciones cuentan con sus jugadores durante los días FIFA, los clubes de Segunda División no se detienen y, en muchos casos, deben afrontar partidos decisivos con plantillas incompletas y con la obligación de competir al máximo. El Racing, que ha consolidado su liderato pese a algunas dificultades en los últimos meses, se convierte en ejemplo de cómo este modelo puede penalizar a los equipos que más apoyan el fútbol formativo y que integran a internacionales de distintos niveles: de selecciones absolutas a sub‑21 y sub‑19.
En el caso concreto del duelo contra el Zaragoza, el impacto del “virus FIFA” no se limita a la pérdida de nombres propios, sino a las dinámicas de juego que se rompen. La ausencia de jugadores que han ido consolidando minutos y química en la temporada obliga a recuperar alternativas que, en algunos casos, no han tenido continuidad. Ello puede generar incertidumbre en la lectura de partido, especialmente en un escenario tan exigente como el Ibercaja Estadio, donde el equipo aragonés se siente con un marcado componente de localismo. Además, el hecho de que Puerta y Guliashvili puedan incorporarse a la vuelta con el Racing frente al Sporting, aunque sea con escasos entrenamientos, plantea un problema de cansancio o preparación.
El tema del “virus FIFA” no es nuevo, pero vuelve a ponerse sobre la mesa cada vez que, como ahora, un equipo de referencia se ve afectado en su estructura competitiva. La organización de partidos internacionales, muchas veces concentrados en fechas fijas, se lleva a los futbolistas más solicitados justo cuando sus clubes afrontan tramos de máxima exigencia. El Racing, consciente de este problema, ha intentado reforzar la plantilla en los últimos meses para acumular más recursos, pero el elevado nivel de estas ausencias demuestra que, incluso con un buen número de jugadores, la dependencia de cinco titulares puede alterar de forma notable el rendimiento colectivo.
En definitiva, lo que se ve en la semana de Racing no es solo la ausencia puntual de cinco futbolistas, sino el reflejo de un sistema que, en muchas ocasiones, prioriza el calendario internacional por encima de la continuidad del fútbol de clubes. El conjunto de Cantabria , que llega a este tramo con el liderato en la mano, se ve obligado a mostrar capacidad de adaptación y solidez interna para que el “virus FIFA” no se convierta en un freno real a sus aspiraciones. La respuesta del equipo en Zaragoza, con una plantilla recompuesta y con relevo de jugadores que no han sido habituales titulares, permitirá medir la profundidad verdadera de un proyecto que ha apostado por la internacionalización de su talento, pero que ahora debe pagar el precio de esa misma apuesta.












