Cantabria afronta este jueves tres incendios forestales activos, uno en Soba y dos en San Roque de Riomiera, con seis comarcas en nivel 2 de peligro por posible propagación rápida de las llamas. Las zonas afectadas por este riesgo alto son Nansa, Cabuérniga, Besaya, Pas, Pisueña-Miera y Asón, donde se han reforzado las labores de vigilancia y extinción para impedir que el fuego salte a nuevos terrenos.
Las autoridades autonómicas han desplegado efectivos locales y brigadas especializadas en los focos, que mantienen movilizados a los servicios de emergencia ante la dificultad para sofocarlos por completo. En lo que va de febrero, la comunidad ya suma 15 incendios registrados, una cifra que alerta sobre la sequedad acumulada y las condiciones meteorológicas adversas de estos días.
El parte para hoy prevé rachas muy intensas de viento sur en el interior, especialmente en cotas altas de montaña, lo que complica las labores de control y eleva el potencial de propagación. Ante este panorama, el Gobierno de Cantabria ha intensificado tanto las acciones de extinción como las medidas preventivas, con el objetivo de limitar los daños ambientales y materiales en estas zonas rurales sensibles.
Los responsables de Montes y emergencias han lanzado un llamamiento a la población para que extreme la precaución y evite cualquier actividad que pueda originar fuego, como quemas de restos agrícolas o hogueras en montes. Se recomienda respetar las prohibiciones vigentes y seguir las indicaciones de las autoridades durante al menos los próximos días, mientras persistan las condiciones desfavorables.
Esta sucesión de incendios pone de manifiesto la vulnerabilidad de comarcas como Soba y Riomiera, habituales en siniestros invernales por su orografía y vegetación, y refuerza la necesidad de campañas preventivas ante un febrero que ya se presenta problemático para los servicios contra incendios.












