El Racing ha recibido una de las más duras y, a la vez, ilusionantes sentencias posibles en el sorteo de octavos de final celebrado esta tarde en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas: enfrentarse al FC Barcelona, vigente campeón de la Copa del Rey y uno de los cuatro grandes más poderosos del panorama español.
El cruce entre el equipo verdiblanco y los blaugranas llegó ya sellado antes de que los bombos hicieran su trabajo. El sorteo de esta Copa, celebrado en torno a las 13.00 horas, mantenía como en rondas anteriores dos categorías diferenciadas: los equipos de la Supercopa —Barcelona, Real Madrid, Atlético de Madrid y Athletic Club— quedaban obligatoriamente emparejados con equipos de Segunda División, la categoría en la que milita el Racing.
Para los de Cantabria, el emparejamiento no pudo ser más exigente. Enfrentarse a un Barcelona que acaba de conquistar su trigésimo segundo título copero en la pasada temporada, que domina la competición y que afronta el torneo con aspiraciones claras a revalidar corona, es un reto de titánica envergadura. No obstante, la historia de la Copa está llena de encuentros donde equipos humildes han sorprendido a gigantes, y los verdiblancos de la autonomía cántabra tendrán esa oportunidad el próximo 13, 14 o 15 de enero, cuando se dispute la eliminatoria a partido único sin posibilidad de vuelta.
El Racing llega a esta ronda en una posición nada desdeñable dentro de la Segunda División, y aunque la brecha competitiva entre la liga de plata y la Primera es considerable, el torneo del K.O. siempre guarda sorpresas. Para los aficionados verdiblanco, el duelo ante los blaugranas representa la máxima ilusión de una temporada: un enfrentamiento monumental en el que, aunque el favoritismo sea abrumadoramente azulgrana, existe ese pequeño margen de utopía que caracteriza a la Copa.
El encuentro se jugará en El Sardinero, con ventaja de campo para los santanderinos al ser equipo de categoría inferior, lo que permitirá que la hinchada verdiblanca disfrute del espectáculo en su feudo. El Barcelona, por su parte, se verá obligado a viajar hasta la costa cántabra para defender su corona en una ronda que, sobre el papel, debería resolver con comodidad, pero donde siempre existe ese inesperado componente emocional que hace que el fútbol sea tan fascinante.
Para los seguidores racinguistas, la cita ante los de Laporta se convierte así en el partido más especial de la temporada: la oportunidad de medir fuerzas contra uno de los candidatos inequívocos al título, con el aval de jugar en casa y con la posibilidad remota pero real de escribir una página dorada en los anales del club verde. Aunque la empresa sea descomunal, la Copa siempre deja espacio para la magia.












